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Mendoza Doble femicida de las turistas israelíes Jueves, 11 de Abril de 2019

Los gatos y perros Gilad Gil Pereg serán dados en adopción

Detenido por matar a su madre y a su tía había pedido ser enjaulado en un zoológico con sus gatos.

Jueves, 11 de Abril de 2019
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11/04/2019

"Quiero que me traigan a todos mis gatos. A mis 37 gatos. A mis 37 hijos. No sé cómo los están cuidando, si están bien o están mal", fue uno de los pedidos que le hizo a la justicia el doble femicida de las turistas israelíes que manifestó no ser una persona sino un felino. Él lo siente así. Sus abogados lo definen como un misántropo que ama más a los animales que a las personas.

Más allá del afecto que decía tener para con sus mascotas, se denunció que tanto los perros como los gatos vivían en condiciones insalubres con Gilad Gil Pereg y sufrían maltratos. Recuperados por veterinarios serán dados en adopción. 

Los abogados Oscar Mellado y María Aguilar, representantes de la ONG Asociación Reencuentro por la Vida Animal (Asoreva), son querellantes en la causa contra Gil Pereg por malos tratos y actos de crueldad hacia sus animales. La fiscal de Homicidios Claudia Ríos decidió darles la custodia de los 25 gatos y 3 perros a Asoreva para ser entregados en adopción.

Atados, expuestos al sol, en reiteradas ocasiones sin la posibilidad de beber agua. Así vivían los canes y felinos del doble femicida según la denunia por maltrato animal. Los perros y gatos fueron recuperados por veterinarios y ahora gozan de buena salud a la espera de personas que deseen adoptarlos.

Acusado de matar a su madre y a su tía en Mendoza Gil Pereg está preso en el penal de San Felipe desde el 25 de enero. Las mujeres fueron halladas por la Policía mendocina enterradas en la casa del imputado. Su madre Pyrhia Saroussy (63) fue estrangulada y su tía Lily Pereg (54) asesinada de tres tiros.

Su perfil psicológico: "No soy una persona, soy un gato"

Repta desnudo, maulla, mueve sus manos como si fueran garras para intentar arañar a los guardiacárceles. En la prisión lo comenzaron a llamar "el hombre gato". El apodo coincide con lo que Gilad Gil Pereg siente ser. "No soy una persona, soy un gato", le manifestó a los jueces. 

Infobae accedió al desesperado pedido que le hizo el israelí a los magistrados:

"No puedo tener contacto con personas. Piensan que soy un loco, no pueden entender que alguien pueda vivir como yo, como un gato. La solución mínima es que me traigan a la celda dos o tres gatos, mínimo. Aunque eso no va a solucionar mi problema. Yo estaría bien con prisión domiciliaria, vigilado por muchos policías, o toda la Policía, todos armados. Yo no haría nada. No me quiero escapar. Quiero que me traigan a todos mis gatos. A mis 37 gatos. Mis 37 hijos. No sé cómo los están cuidando. Si están bien o están mal".

Su estabilidad emocional y psicológica quedó evidenciada en un último reclamo: "Mándenme a un zoológico. En una jaula con 37 gatos. Quiero estar con ellos. Ahora, en la celda, miro la pared me explota la cabeza. No sé dónde estoy y pienso en ellos".

En el informe de diagnóstico y seguimiento psiquiátrico que se le practicó en la División Sanidad del penal de San Felipe al israelí acusado de matar a su madre y a su tía en Guaymallén se detalla su estado de "falta de higiene que podría deberse a meses sin conducta de aseo"; su condición de abandono; las dificultades que presenta para sostener la mirada; "pensamiento carente de lógica e incoherencia en su discurso"; "Ideas delirantes, acompañadas de comportamientos extravagantes, utilización de neologismos, falta de aseo personal asociada al delirio", entre otros puntos que explica el informe realizado por el doctor Daniel Mozar donde queda clara su desorientación espacio - temporal.

La hipótesis del asesinato: ¿Tuvo que ver su obsesión por los gatos? 

La principal hipótesis sobre el doble femicidio trata de "una deuda de por medio. Él planificó todo hasta antes de los asesinatos denunció que le habían robado una pistola calibre 9mm y dos armas calibre 38", confió una fuente con acceso al expediente.

Sin embargo comenzó a cobrar fuerza la teoría de que el crimen de las israelíes tuvo que ver con su obsesión por los felinos. "Quizá su madre le dijo algo o lo retó porque la suciedad de la casa o quiso sacarle los gatos", dijo la misma fuente.

Uno de sus abogados reveló que en un encuentro que mantuvo con Pereg, el israelí dijo:"La gente es lo peor. Viviría lejos de las personas. No tendría contacto con ellas. Sólo con los animales. Ellos me entienden. Y yo a ellos. Somos lo mismo".

Fuente: infobae.com

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