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San Rafael

Todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario

La trágica muerte de Genaro Fortunato ha levantado mucho polvo. Pero algo ha quedado claro: los sanrafaelinos juzgamos anticipadamente.

13-09-2017. “Toda persona acusada de un delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la Ley”. Así lo establece la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y es un lema que deben acatar todas las sociedades que aspiren a ser consideradas racionales y respetables.

San Rafael ha fallado a este principio. Y la falta se ha sostenido por largo tiempo, sólida y persistente. La trágica muerte de Genaro Fortunato nos ha dado una posibilidad a los sanrafaelinos de redimirnos de pasados desaciertos. En su lugar, hemos recaído profundo en el error de culpar anticipadamente. Este triste suceso permanece todavía envuelto en misterio, y la Justicia apenas está comenzando a desenredar sus detalles. Sin embargo, la sociedad ya ha emitido su sentencia, apresurada, arbitraria, sobredimensionada e injusta.

Julieta Silva, la mujer que con un auto arrolló a su joven pareja, ha sido ya condenada. Pero su destino no ha sido decidido, en base a la Ley, por la Justicia. Su sentencia ha sido impuesta, previamente, por los rostros borrosos de las redes sociales.

Que nadie se confunda. Esta no es una defensa de Silva. Es una defensa del principio constitucional de la presunción de inocencia. Esta lamentable tragedia pudo haber sido producto de la maldad humana, pero también fruto de un accidente desafortunado y triste. En cualquier caso, debe ser la Justicia quien se expida al respecto. No Facebook ni Twitter.

Este hecho es sólo el último entre los muchos que han hecho evidente el poco apego que los sanrafaelinos, en ciertos casos, tenemos a los valores de la Constitución. En los últimos días fueron difundidos comentarios de una agresividad alarmante y ataques infundados por doquier. Esta es una injusticia que debe ser notada, para luego ser corregida.

Los muchos que, mientras aguardan el veredicto de la Justicia, se han llamado al silencio, al respeto y a la prudencia, demuestran que otro camino es posible.