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Revés judicial para Julieta Silva: Continuará presa preventivamente en la cárcel local

El juez sincronizó en su totalidad con la hipótesis de la fiscal. “Hubo dolo”, concedió.

Fotos: Jorge Gutierrez / Mediamendoza.com

10-10-2017. Durante la audiencia de esta mañana, el juez de Garantías Pablo Peñasco denegó el pedido de excarcelación —o en su defecto de prisión domiciliaria— solicitado por la defensa de Julieta Silva. En su lugar, la imputada continuará presa preventivamente en la cárcel de Encausados hasta la realización del juicio.

De esta manera, el juez apoyó contundentemente la hipótesis de la fiscal Andrea Rossi, que en su dura exposición defendió fuertemente su acusación contra Silva: “Homicidio doblemente agravado por el vínculo de pareja y la comisión por alevosía”.

Familia de Genaro Fortunato

Rossi apuntó reiteradamente al dolo con que, según ella, actuó Julieta. En respaldo, la fiscal desestimó la condición oftalmológica —astigmatismo— de la imputada como causa de la tragedia (“No le impidió ver el cuerpo (…), se percató de la presencia); resaltó la velocidad del vehículo como prueba de dolo; y confirmó la “fuerte discusión” que Genaro y Julieta mantuvieron.

Finalmente, y en el que fue un golpe mortal a la defensa de Silva, señaló la dureza de las pruebas psiquiátricas, que describen a la imputada como “fría”, “peligrosa”, o incapaz de sentir “culpa o angustia”, entre otros puntos. “Llora sólo cuando le dicen que queda detenida”, ilustró.

Luego, el abogado querellante —acompañado por los padres de Genaro, presentes en la sala— Tíndaro Fernández, suscribió a todos los puntos de la fiscal, exponiendo mayores detalles sobre las “imaginaciones” y “justificaciones” de Silva para morigerar su situación judicial. E hizo un duro análisis de su personalidad —“de empatía escasa, manipuladora, hostilidad reprimida, peligrosa, violenta”—. “Es una psicópata”, arremetió.

Ulteriormente, la defensa de Silva, a cargo de Florencia Garciarena, intentó pintar al hecho como un “accidente”. Hizo un claro énfasis en los problemas oftalmológicos de la imputada (“De 10, ve 3”), cuestionó la iluminación del lugar del incidente y desestimó la pericia psicológica, descartando la etiqueta de “fría” endilgada por la fiscalía y la querella. “Había angustia, había shock”, dijo. También hubo un cuestionamiento a los agravantes (vínculo y alevosía”): pidió hacer una evaluación sobre qué tipo de “pareja” existía entre ellos y descartó la alevosía.

En base a este argumento, Garciarena pidió que la acusación fuera rebajada a “Homicidio Culposo”, insistiendo en el “accidente” e incluso admitiendo la  “negligencia” de Silva por manejar sin lentes —que debía usar en todo momento—.

La defensora, entonces, solicitó que la acusada recibiera la libertad o, en su defecto, la prisión domiciliaria que, dijo, no es ni “beneficio” ni “sinónimo de impunidad”. Como justificación esgrimió a los hijos de Silva, de 10 y 5 años, uno de los cuales, contó, ya está bajo tratamiento psicológico por la situación de su madre.

Antes de que el juez se dirigiera a las partes, el padre de Genaro se puso de pie y lanzó una frase intrigante: “(La defensa) dijo que intentaban averiguar por qué Julieta estaba acá. Todos queremos saber por qué estamos acá”.

Seguidamente, la propia Silva, entre sollozos (que se sucedieron durante toda la audiencia), pidió perdón a la familia Fortunato y dijo: “Si tengo que pagar voy a pagar, pero voy a pagar por un accidente, no por esta locura”.

El juez, en su decisión final, rechazó todos los puntos de la defensa y apoyó con contundencia el argumento de la fiscal Rossi. Respaldó la acusación que recae sobre Silva (“Homicidio doblemente agravado por el vínculo de pareja y la comisión por alevosía”) y ambos agravantes. “Hubo dolo”, remató.