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Cultura Columna Sabado, 1 de Febrero de 2020

Diario de un viaje

Kurt Ottosen se encuentra de intercambio estudiantil en Alemania, en el marco de un programa del Rotary Club. Cada semana compartirá con los lectores de Mediamendoza, sus experiencias sobre este interesante viaje. 

Sabado, 1 de Febrero de 2020
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02/02/2020

Löwenmensch

El museo de la ciudad de Ulm fue fundado en 1924, es un museo de arte y arqueología, así como de historia de la ciudad.

Sus exposiciones pertenecen a la colección arqueológica de descubrimientos de la prehistoria y la protohistoria de los alrededores de Ulm.  Entre ellos se destacan la escultura del hombre León, la pintura del Gótico tardío y del Renacimiento tanto de Ulm como de Suabia del Norte. También hay testimonios de artesanías desde el siglo XVI.

Pero yo les quiero comentar sobre una en particular, una pieza que conocí junto a mi padre leyendo el libro "Sapiens" en Argentina; se trata del hombre león -su nombre se debe a que representa un hombre con cabeza de león- que es una escultura de marfil de mamut de 29,6 centímetros de altura que data del paleolítico superior, siendo la escultura más antigua conocida hasta hoy en día realizada por un ser humano que al crearla forma una figura imaginaria, algo que jamás ha visto en el mundo que lo rodea. Es la expresión material de un enorme esfuerzo de imaginación; mostrando que ya tenían pensamientos abstractos. Tengamos en cuenta que los hombres primitivos -diferentes especies que habitaron hace unos 100mil años atrás- no tenían capacidad de imaginación, de pensar abstractamente, por ello este descubrimiento es tan importante, porque es una prueba fehaciente de una de las cualidades que le permitió al Homo Sapiens dominar el mundo, crear planes, proyectos innovadores e inventar nuevas cosas; dejar el pensamiento lineal y enriquecerlo con la imaginación.

 La escultura fue descubierta esparcida en poco más de 200 piezas durante 1939 en una expedición científica en el estado alemán de Baden-Wurtemberg, en la cueva de Hohlenstein-Stadel, por un equipo dirigido por el arqueólogo Otto Völzing.

Debido al casi inmediato comienzo de la segunda guerra mundial la figura quedó en el olvido, y no fue estudiada hasta unos 30 años después de su descubrimiento.

Fue ensamblada entre 1997 y 1998 por Ute Wolf y Elisabeth Schmidt quienes valuaron su antigüedad en 32.000 años.

Una vez ensamblada, quienes la analizaron, determinaron que quien la haya creado debió haber tenido un muy buen conocimiento de lo que era el marfil, una gran habilidad y precisión sobre el uso de herramientas caseras para tallarla y, sobre todo, paciencia y constancia; ya que es una obra que no se realiza en un solo día por un mero capricho artístico; se calcula que al menos debe haber tomado 400 horas de trabajo y que por la perfección de la figura su creador era experimentado. 

Una prueba más de que quienes nos antecedieron no eran tan diferentes a nosotros y de que aún nos queda mucho por descubrir y aprender.

En fin, sumo este museo a la lista de lugares que deberían visitar si tienen la oportunidad.

¡Hasta la próxima!