Independiente Rivadavia escribió una página dorada en su historia al rescatar un empate sin goles frente a Fluminense en el mítico estadio Maracaná. En el marco del duelo de ida por los octavos de final de la Copa Libertadores, el conjunto mendocino mostró una personalidad arrolladora y, por momentos, fue superior a uno de los gigantes del continente, dejando la serie totalmente abierta para la revancha.
Este resultado no es casualidad para el equipo del Parque, que ya sabe lo que es amargar al "Flu" en esta edición del certamen. Cabe recordar que, durante la fase de grupos, los mendocinos habían dado el golpe al imponerse por 2 a 1, un antecedente que hoy cobró valor y sirvió para que los jugadores saltaran al campo de juego sin ningún tipo de complejo ante la jerarquía del rival brasileño.
El encuentro fue una muestra de orden táctico y ambición. Pese a la presión del escenario, la Lepra manejó los tiempos, cerró los caminos defensivos y generó situaciones de peligro que estuvieron cerca de romper el cero. La estadística final reflejó un planteo inteligente que maniató las intenciones ofensivas de los locales, consolidando la solidez del equipo en instancias definitorias.
Ahora, la expectativa se traslada a Mendoza. Con la serie igualada y la moral por las nubes, el plantel se prepara para el choque decisivo que tendrá lugar la próxima semana en suelo argentino. El apoyo de su gente será el factor determinante para intentar sellar una clasificación que, tras lo visto en Brasil, se siente más cerca que nunca.
El sueño copero sigue intacto. Independiente Rivadavia demostró que está a la altura de las grandes noches internacionales y, con la humildad y el trabajo que lo caracteriza, buscará escribir el capítulo más importante de su trayectoria deportiva ante un estadio que promete ser una caldera.
Fuente: Diario Popular