Gobernar es, sin dudas, la máxima responsabilidad que tiene un funcionario público. En el caso de un intendente, implica prestar servicios públicos, ordenar el territorio, administrar los recursos económicos y promover la participación ciudadana, entre otras cosas.
La semana pasada asistimos a una reunión en la que el intendente Molero se encontró cara a cara con productores y algunos ciudadanos comunes para tratar un tema que ese grupo de productores considera de vital importancia: la continuidad de la lucha antigranizo en General Alvear.
Salvo el intendente Molero y un par de sus funcionarios municipales, ningún legislador provincial asistió a dicha reunión. ¿Por miedo, quizás? Seguramente.
Los principales legisladores que tiene General Alvear son Carlos Ponce, exfuncionario municipal, y el otro legislador y exintendente, el famoso Walter "Huevo" Marcolini, como se lo conoce en los pasillos de la Legislatura provincial.
Marcolini nombró a Ponce secretario de Desarrollo y Promoción Departamental en mayo de 2018 y lo eyectó -entre comillas- en 2022, cuando a Ponce se le ocurrió nada más y nada menos que presentarse como candidato a intendente de General Alvear, sin saber con quién trataba.
Ambos hoy han vuelto a ser amigos porque no los une el amor, sino el espanto de haber llevado adelante en General Alvear una administración paupérrima y, por lo menos, sospechosa. Esto, porque jamás cumplieron ninguna de las promesas que hicieron en materia productiva.
La fábrica de huevos -de ahí el apodo de Marcolini- y el aeropuerto internacional fueron una burla al pueblo de Alvear, que los votó cuando aún eran radicales.
Todo esto no sería nada si ellos se dedicaran a legislar, a elaborar y apoyar leyes que beneficien, por lo menos, a General Alvear, ya que en los demás departamentos no saben quiénes son.
En vez de poner la cara en la reunión de productores, enviaron a sus punteros disfrazados de trabajadores rurales, mientras los dos, Ponce y Marcolini, jugaban a la política y se lanzaban a nuevas candidaturas: Ponce, esta vez sí, como candidato a intendente; y Marcolini, como candidato a legislador nacional.
Las urnas dan y reciben, como un boxeador.
Estos dos legisladores ya perdieron por nocaut una vez: Marcolini, cuando quiso imponer un candidato que no le dio la nafta; y Ponce, cuando Marcolini lo noqueó, primero, siendo su secretario de Desarrollo y, después, impidiéndole ser candidato a intendente y crecer políticamente.
Ellos siguen jugando, como si ningún problema hubiera en Alvear y como si nada hubiera pasado.
Sigan jugando, chicos, que nada es eterno.