de

Malargüe

SEGEMAR mantiene el alerta amarilla en los volcanes Laguna del Maule y Planchón-Peteroa

Sabado, 7 de Marzo de 2026

El Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR), a través del Observatorio Argentino de Vigilancia Volcánica (OAVV), informó que se mantiene el nivel de alerta técnica amarilla para los complejos volcánicos Laguna del Maule y Planchón-Peteroa, tras analizar la actividad registrada entre el 16 y el 28 de febrero de 2026.

El nivel de alerta amarilla indica cambios en el comportamiento habitual del volcán y la necesidad de continuar con un monitoreo permanente.

Actividad en Laguna del Maule

En el caso del complejo Laguna del Maule, los especialistas detectaron un moderado incremento en la actividad sísmica volcano-tectónica, vinculada al fracturamiento de rocas en el interior del sistema volcánico. El evento de mayor energía alcanzó una magnitud local de 2,5 y se localizó a 3,2 kilómetros al este-sureste del centro de la laguna, a una profundidad similar.

Los eventos sísmicos asociados al movimiento de fluidos internos del volcán se mantuvieron en niveles similares al periodo anterior. Además, los estudios mediante imágenes satelitales y la técnica de interferometría radar confirmaron que continúa el proceso de alzamiento del terreno, con tasas de deformación consideradas elevadas respecto a los valores históricos.

Sin embargo, las cámaras de monitoreo instaladas en la zona no registraron actividad superficial visible, ni se detectaron anomalías térmicas en los análisis satelitales.

Los especialistas indicaron que el sistema volcánico permanece inestable, ya que la actividad sísmica sigue por encima de sus niveles de base y continúa el proceso inflacionario del terreno.

Situación en el volcán Planchón-Peteroa

Por su parte, el complejo Planchón-Peteroa mostró niveles de actividad similares a los del periodo anterior. La sismicidad asociada al fracturamiento de rocas registró valores estables, con un evento máximo de magnitud 1,5, localizado a 6,8 kilómetros al nor-noreste del edificio volcánico.

La actividad vinculada al movimiento de fluidos internos, representada por eventos de largo periodo y tremor volcánico, también se mantuvo estable. No obstante, la señal de tremor continuo mostró una tendencia general a la baja, aunque aún por encima de los niveles de base.

Durante la quincena se observaron columnas de desgasificación blanquecinas de baja altura, que alcanzaron hasta 460 metros sobre el cráter el 21 de febrero. No se registraron emisiones de ceniza ni incandescencia nocturna.

En cuanto al monitoreo satelital, se detectaron ocho anomalías térmicas de baja magnitud, mientras que los estudios geodésicos no evidenciaron deformaciones significativas del terreno.

Recomendaciones y monitoreo permanente

Desde el organismo se recomendó evitar acercarse a los sectores cercanos a los cráteres activos, estableciendo un radio de precaución de aproximadamente 2 kilómetros.

También se advirtió que, ante eventuales cambios en la actividad, podrían registrarse emisiones de ceniza volcánica, que dependiendo de los vientos podrían afectar principalmente zonas cercanas al volcán e incluso localidades como Malargüe, Las Loicas o Bardas Blancas.

El monitoreo de ambos volcanes se mantiene de manera permanente y coordinada con el Observatorio Volcanológico de los Andes del Sur (OVDAS), dentro del sistema de vigilancia volcánica binacional. Las autoridades reiteraron la importancia de informarse únicamente a través de los canales oficiales y seguir las recomendaciones de protección civil.