Tras meses de intenso trabajo y gestiones comunitarias, los estudiantes de la Escuela 4-205 Embajador Pablo Neruda, ubicada en el paraje malargüino de Carapacho, concretaron un viaje soñado hacia la costa atlántica, donde combinaron el aprendizaje académico con el asombro de descubrir nuevos horizontes.
El proyecto, que nació como una iniciativa para ampliar los horizontes formativos de los jóvenes, fue posible gracias al esfuerzo conjunto de toda la comunidad educativa. El objetivo principal era que los alumnos de primero a quinto año pudieran salir de su realidad cotidiana y acceder a entornos naturales, científicos y productivos que, hasta ahora, solo conocían a través de los libros.
La travesía incluyó paradas clave como Las Grutas, donde los chicos tuvieron su primer contacto con el mar, y Puerto Madryn, epicentro de la expedición. Allí, vivieron momentos inolvidables como el avistaje de ballenas francas australes en Península Valdés y playa El Doradillo. Además, la agenda educativa fue intensa: recorrieron la planta de aluminio Aluar, el Ecocentro y la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, siendo incluso recibidos por el intendente de Puerto Madryn, Gustavo Sastre.
Para la directora Roxana Solorza, el balance es sumamente positivo, destacando que este viaje representa un antes y un después en la vida de los estudiantes. La posibilidad de observar la fauna marina de cerca y conocer procesos industriales de gran escala les permitió conectar sus estudios con el mundo real, fortaleciendo su vocación y sus expectativas a futuro.
El itinerario, que aún contemplaba una visita cultural a Gaiman y un paso por la Universidad Nacional de La Pampa antes del regreso a Malargüe, se consolida como una experiencia pedagógica integral. Sin dudas, el viaje de los alumnos de Carapacho quedará marcado en la memoria de cada uno de ellos como una lección de vida que superó todas las expectativas iniciales.
Fuente: Ser y Hacer de Malargüe