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Malargüe

Orgullo en Malargüe: El Observatorio Pierre Auger celebra el Nobel de Física otorgado a Francis Halzen

Miercoles, 7 de Octubre de 2026

El Observatorio Pierre Auger de Malargüe vive días de celebración tras el anuncio de la Real Academia Sueca de Ciencias, que otorgó el Premio Nobel de Física al investigador belga Francis Halzen. El científico, director del observatorio de neutrinos IceCube, mantiene un vínculo estrecho con nuestra provincia tras su visita en 2023, donde fue una pieza clave para avalar la continuidad del proyecto mendocino por una década más.

La relación entre ambos centros de investigación no es casual. Halzen, un referente mundial en la detección de partículas de alta energía, fue convocado el año pasado para auditar el funcionamiento y los planes a futuro del Auger. Durante una intensa semana de trabajo en el sur provincial, el ahora Nobel recorrió las instalaciones, brindó charlas en el Centro de Convenciones de Malargüe y dio el visto bueno necesario para que el observatorio extendiera su operatividad hasta 2035.

Nicolás Leal, investigador del Auger, destacó en diálogo con LVDiez que ambos centros funcionan como "parientes" científicos. Mientras que el IceCube utiliza un inmenso bloque de hielo en la Antártida para captar neutrinos, el Auger emplea tanques de agua en la Pampa Amarilla. Ambos aprovechan el efecto de la radiación de Cherenkov para transformar la energía cinética de partículas extragalácticas en destellos lumínicos detectables, permitiendo estudiar fenómenos violentos como supernovas sin necesidad de telescopios ópticos.

Esta validación de un Nobel no solo es un reconocimiento a la trayectoria de Halzen, sino que refuerza la relevancia global del Pierre Auger. La capacidad de detectar partículas que viajan desde los confines del cosmos permite a los científicos mendocinos trazar mapas de fuentes emisoras con una precisión asombrosa, consolidando a Malargüe como un nodo estratégico en la astrofísica mundial.

La comunidad científica local celebra este galardón como propio, entendiendo que la visita de Halzen fue mucho más que una auditoría técnica: fue el respaldo de una eminencia que comprendió el valor incalculable de los datos que se recolectan en nuestro suelo. Con el aval de un Nobel, el Pierre Auger se prepara ahora para una nueva etapa de descubrimientos que prometen seguir desentrañando los misterios más profundos del universo.

Fuente: diario El Sol