Fue uno de los anuncios que hizo el Gobernador en su discurso de apertura de sesiones legislativas. Con ello busca fortalecer la formación técnica, vincular la escuela secundaria con el mundo del trabajo y consolidar una articulación más directa entre el sistema educativo y el sector productivo.
La iniciativa plantea la puesta en marcha de cinco polos de formación e innovación en espacios educativos con base en instituciones ya existentes y orientados a sectores estratégicos para el desarrollo provincial. El proyecto apunta a transformar esos espacios en centros de capacitación aplicada, desarrollo tecnológico e innovación productiva, a partir de nuevo equipamiento, incorporación de tecnología y una articulación activa entre el Estado provincial y el sector privado.
El objetivo es doble: por un lado, mejorar la formación de los estudiantes y ampliar sus capacidades para una inserción laboral más rápida y de mayor calidad; por otro, generar espacios que también pudieran ser utilizados por el sector productivo para investigación, desarrollo e innovación aplicada.
La propuesta busca consolidar una sinergia entre educación y producción, donde los estudiantes puedan egresar con mejores herramientas técnicas, formación en oficios calificados y competencias alineadas con la demanda real del mercado laboral, mientras que las empresas encontraran en estos centros un ámbito para ensayar procesos, desarrollar tecnología y generar nuevos productos y servicios.
Además del impacto directo sobre las instituciones sede, el esquema ha sido pensado con una lógica regional: cada centro tecnológico está concebido como un nodo de referencia para otras escuelas de su zona, ampliando el alcance territorial de la política y permitiendo que más estudiantes accedan a formación técnica especializada en función del perfil productivo de cada región.
La planificación de los cinco centros responde a la matriz productiva de cada oasis y define especializaciones específicas para cada nodo.
En el Gran Mendoza, la Escuela Técnica Agraria Pouget será un centro de innovación agroindustrial, con foco en agregado de valor, tecnificación de procesos y desarrollo vinculado a la producción agroalimentaria.
En la zona Este, la Escuela de Oficios de San Martín está proyectada como centro de formación en energías renovables, orientada a la capacitación técnica en energías limpias, eficiencia energética y nuevas demandas vinculadas a la transición energética.
En el Valle de Uco, la Escuela Integración será incorporada como nodo de automatización industrial, con especialización en automatización de procesos, robótica y tecnología aplicada a la industria.
En Malargüe, se definió un polo vinculado a minería, petróleo y gas, articulado entre el IES 9-018 y la Escuela Técnica Ingeniero Savio, con el objetivo de formar perfiles técnicos asociados al desarrollo energético y extractivo.
En el corredor norte, la Escuela 4-109 Álvarez Condarco será un centro orientado a construcción, con eje en innovación aplicada, nuevos sistemas constructivos y formación técnica para el sector.
Uno de los ejes centrales de la propuesta es incorporar tecnología para agregar valor a cadenas productivas ya consolidadas, mejorar procesos, formar capital humano especializado y acompañar la transformación tecnológica del entramado productivo mendocino.
Con esta iniciativa, el Ministerio de Educación plantea una nueva etapa para la educación técnica en Mendoza: una escuela más moderna, más equipada y más conectada con el desarrollo económico, capaz de formar perfiles estratégicos para el presente y el futuro productivo de la provincia.