La inminente llegada de una fuerte ola polar a Mendoza empezó a generar una pregunta que por estas horas gana fuerza en el ámbito educativo: ¿podría adelantarse el inicio de las vacaciones de invierno? Aunque por el momento no hay definiciones oficiales, el pronóstico previsto para la próxima semana encendió las especulaciones en torno a una posible modificación del calendario escolar.
De acuerdo con las previsiones meteorológicas, el territorio mendocino quedará bajo la influencia de una masa de aire polar que provocará un marcado descenso de temperatura en gran parte de la provincia. El dato que más atención concentra es la posibilidad de que, entre miércoles y jueves de la semana próxima, se registren nevadas en zonas bajas, un fenómeno poco habitual y que, de concretarse, podría complicar seriamente la circulación y el normal funcionamiento de las escuelas.
El escenario aparece en un momento especialmente sensible: la última semana de clases antes del receso invernal. Según el cronograma vigente de la Dirección General de Escuelas, el primer semestre finalizaría el viernes 3 de julio, mientras que las vacaciones comenzarían formalmente el lunes 6. Sin embargo, la intensidad del frío anunciada y la eventual presencia de nieve en el llano abren la puerta a una discusión que hasta hace pocos días parecía improbable.
En ese contexto, no son pocos los que empiezan a preguntarse si la DGE mantendrá el esquema previsto o si evaluará alguna medida excepcional para resguardar a estudiantes, docentes y personal escolar ante temperaturas extremas. La logística de traslado, la situación de los establecimientos en distritos más alejados y las dificultades para sostener la actividad normal en jornadas de frío intenso son algunos de los factores que podrían entrar en análisis si el pronóstico se mantiene.
Por ahora, no existe ninguna confirmación oficial sobre un adelantamiento del receso, pero el clima proyectado para la próxima semana instaló el tema en la agenda. Todo quedará atado a la evolución de las condiciones meteorológicas y a la lectura que hagan las autoridades educativas sobre el impacto que una ola polar de estas características podría tener en el desarrollo de los últimos días del ciclo antes del descanso invernal.