El Índice de Precios al Consumidor (IPC) cerró septiembre con un incremento del 1,7% en Mendoza, una cifra que, aunque marca una tendencia al alza, logró mantenerse por debajo del 1,9% registrado a nivel país por el INDEC. El dato refleja un escenario de presión constante sobre los bolsillos de los mendocinos, impulsado principalmente por el sector de esparcimiento, la indumentaria y los ajustes en el sistema de salud privado.
Este resultado llega tras un mes de agosto donde la curva inflacionaria ya había mostrado signos de aceleración. Históricamente, la medición provincial -a cargo de la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE)- suele presentar matices respecto a la nacional, debido a las diferencias metodológicas en la ponderación de rubros como los precios estacionales, regulados y el IPC núcleo, lo que explica por qué Mendoza logró moderar el impacto en comparación con el promedio federal.
Al desglosar los números, el rubro de indumentaria lideró los incrementos en la provincia con un 3,3%, seguido de cerca por las cuotas de las prepagas y el sector de alimentos y bebidas, ambos con un 1,9%. En contraste, los servicios públicos, como gas y electricidad, tuvieron un impacto menor en el índice local, promediando un 1,5%. A nivel nacional, el panorama fue más complejo: el INDEC reportó que los servicios públicos y la educación fueron los principales motores del 1,9% general, con subas que alcanzaron el 3,1% y 3% respectivamente.
Con estos datos sobre la mesa, la inflación acumulada en lo que va del 2026 alcanza el 21,5% en Mendoza, mientras que el acumulado nacional trepa al 23,6%. En la comparación interanual, la brecha se mantiene: la provincia registra un 31,3% frente al 33,4% del promedio país. Las perspectivas para los próximos meses siguen atadas a la evolución de los precios regulados y a la capacidad de consumo de las familias, que continúa mostrando signos de retracción ante la inercia de los costos.
En definitiva, septiembre dejó un saldo que ratifica la persistencia inflacionaria, alejándose de las expectativas de estabilidad. Mientras el Gobierno nacional defiende su hoja de ruta fiscal en foros internacionales, la realidad cotidiana de los consumidores sigue marcada por la volatilidad de los precios en sectores esenciales, manteniendo a la economía provincial en una constante vigilancia sobre el costo de vida.