Una familia tipo mendocina necesitó durante septiembre un ingreso superior a 1,48 millones de pesos para cubrir el costo de vida y mantenerse por encima de la línea de pobreza, según los datos oficiales publicados recientemente por la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE).
Este indicador, que marca el pulso de la economía doméstica en la provincia, refleja el impacto sostenido de la inflación en los hogares. Históricamente, la medición de la Canasta Básica Total (CBT) y la Canasta Básica Alimentaria (CBA) se ha consolidado como la referencia técnica para evaluar el poder adquisitivo real de los trabajadores frente al encarecimiento de los bienes y servicios esenciales.
De acuerdo con el informe técnico, el valor de la CBT se ubicó en 1.484.912,21 pesos para un grupo familiar compuesto por dos adultos y dos niños, cifra que contempla tanto alimentos como servicios básicos. Por otro lado, el umbral de la indigencia, medido a través de la CBA, alcanzó los 618.713,42 pesos, monto mínimo indispensable para cubrir las necesidades nutricionales básicas y evitar la pobreza extrema.
De cara a los próximos meses, el escenario económico plantea desafíos significativos para las familias mendocinas, que deben ajustar sus presupuestos ante la constante actualización de precios. La evolución de estos indicadores será clave para entender si los ingresos salariales logran recuperar terreno frente a una canasta que no deja de escalar en el contexto inflacionario actual.
Con estas cifras sobre la mesa, la DEIE reafirma la importancia de monitorear de cerca el costo de vida provincial, proporcionando una radiografía necesaria para comprender la situación socioeconómica de los hogares que, mes a mes, deben hacer malabares para llegar a fin de mes.