Con el objetivo de proteger la biodiversidad en la Reserva de Biosfera Ñacuñán, se instaló nueva señalética preventiva sobre la ruta que atraviesa el área protegida en Santa Rosa. La iniciativa busca alertar a los conductores sobre el cruce frecuente de animales autóctonos, promoviendo una conducción más consciente para evitar siniestros viales que afectan gravemente a las especies de nuestros ambientes áridos.
Esta intervención se enmarca en la campaña latinoamericana "Lento por la Fauna", un movimiento que busca visibilizar cómo el tránsito vehicular impacta en los corredores naturales. La medida fue fruto de un trabajo articulado entre la Dirección de Biodiversidad y Ecoparque, Vialidad Provincial, el Iadiza-Conicet y el Cuerpo de Guardaparques, quienes identificaron los sectores críticos donde la fauna suele desplazarse para alimentarse o refugiarse.
La Reserva de Biosfera Ñacuñán es un refugio clave para la fauna mendocina, pero la presencia de animales en la calzada representa un riesgo constante. Por ello, las autoridades recordaron recomendaciones básicas: reducir la velocidad al transitar por zonas naturales, evitar maniobras bruscas, usar la bocina con precaución si se divisa un animal y extremar la atención en horarios de baja visibilidad, donde el peligro de colisión aumenta considerablemente.
Desde el Ministerio de Energía y Ambiente destacaron que esta acción es parte de una estrategia integral de conservación. Ignacio Haudet, director de Biodiversidad y Ecoparque, subrayó la importancia de estas políticas públicas: "La conservación no depende de una única acción, sino de sumar estrategias; al igual que con las 240 rampas de escape instaladas en reservorios de agua, buscamos anticiparnos a los riesgos y generar mejores condiciones para nuestras especies".
En definitiva, la cartelería es apenas un primer paso que depende del compromiso de cada automovilista. La consigna es clara: en los caminos que atraviesan nuestra naturaleza, levantar el pie del acelerador no solo garantiza un viaje más seguro para las personas, sino que se convierte en un acto directo de conservación para la vida silvestre.