de

Mundo

Conmoción mundial: fue al médico por un dolor de panza y murió en solo siete días

Lunes, 2 de Marzo de 2026

Una familia en Inglaterra atraviesa un duelo devastador tras la pérdida de su hija de 17 años, quien falleció apenas una semana después de haber consultado al médico por un malestar estomacal. Lo que comenzó como un cuadro de diarrea y náuseas terminó revelando una de las enfermedades más peligrosas y fulminantes del mundo: el Síndrome Urémico Hemolítico (SUH). Esta afección, que ataca principalmente a los riñones, afecta apenas a 2 de cada 100.000 personas a nivel global, pero su letalidad en casos agudos sigue desconcertando a la comunidad médica.

Un diagnóstico que llegó demasiado tarde

La adolescente, identificada como Lois Francis, ingresó al hospital inicialmente para ser hidratada tras presentar síntomas de diarrea con sangre. Tras una primera revisión, los profesionales detectaron una fuerte inflamación abdominal y comenzaron un tratamiento estándar con antibióticos. Sin embargo, tres días después, los estudios confirmaron la presencia de la bacteria E. coli productora de toxina Shiga. Al descubrir que se trataba de esta bacteria específica, los médicos suspendieron de inmediato los antibióticos, ya que en estos casos pueden empeorar el cuadro al liberar más toxinas en el organismo, pero el deterioro de la joven ya era irreversible.

El rápido avance hacia el sistema neurológico

A pesar de los esfuerzos por estabilizarla y su traslado a una unidad renal especializada, la salud de Lois se desmoronó en menos de 48 horas. La adolescente comenzó a manifestar síntomas neurológicos graves, pérdida de la visión y dificultades para comunicarse. A pesar de las sesiones de hemodiálisis y los tratamientos intensivos para reducir la presión en su cerebro, un segundo escaneo médico confirmó un daño cerebral severo e irreversible. Finalmente, la joven falleció el 29 de septiembre de 2023, cerrando una semana trágica que había comenzado con un simple dolor de panza.

El pedido de respuestas de una madre destrozada

Sarah Francis, la madre de la menor, expresó su angustia al no poder comprender cómo una chica sana y llena de vida pudo morir en tan poco tiempo. Si bien agradeció la atención recibida, la familia inició una investigación para entender si los procedimientos médicos fueron los adecuados y por qué la enfermedad avanzó con una velocidad tan inusual. El caso ha puesto nuevamente el foco sobre la importancia de la detección temprana de la bacteria E. coli, que suele transmitirse por alimentos mal cocidos o contaminados, y que puede transformar un síntoma común en una emergencia de vida o muerte en cuestión de horas.