Un fuerte sismo de magnitud 7,2 sacudió este jueves la región andina de Ayacucho, en el sur de Perú, generando preocupación en gran parte del territorio nacional. A pesar de la intensidad del movimiento telúrico, el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) informó que, tras los primeros relevamientos, no se registraron daños personales ni estructurales de gravedad.
El fenómeno sísmico se suma a una reciente seguidilla de temblores registrados en diversos puntos del globo, como España, México y Venezuela, lo que ha reavivado el debate sobre la posible existencia de un efecto dominó en las placas tectónicas, aunque los especialistas suelen desestimar estas conexiones directas entre eventos lejanos.
Según los datos del Instituto Geofísico de Perú (IGP), el epicentro se localizó a 35 kilómetros al norte de Coracora, a una profundidad de 108 kilómetros. Fue precisamente esta distancia respecto a la superficie lo que evitó una catástrofe mayor, permitiendo que el impacto fuera percibido como "fuerte" en nueve distritos cercanos, pero sin llegar a niveles críticos en las zonas urbanas más pobladas.
Las autoridades mantienen el alerta, especialmente en los caseríos más aislados de Ayacucho e Ica. El jefe del Indeci, Luis Vásquez, advirtió que el monitoreo continúa, ya que en esas zonas rurales predominan las viviendas de material precario, las cuales son altamente vulnerables ante movimientos de esta magnitud. En redes sociales, los vecinos compartieron imágenes de deslizamientos de tierra en cerros aledaños, aunque sin reportes de heridos.
El Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN) continúa coordinando las tareas de vigilancia en las regiones afectadas, incluyendo Ica, Apurímac y Moquegua, donde el sismo se sintió con distintas intensidades. Mientras tanto, se aguarda por información validada de las zonas más remotas para descartar cualquier tipo de afectación oculta tras el temblor.