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Japón en alerta: dos fuertes sismos en menos de 24 horas dejaron una treintena de heridos

Domingo, 23 de Agosto de 2026

Japón vivió una jornada de extrema tensión este domingo tras sufrir dos movimientos telúricos de gran magnitud en menos de un día. El primero de los sismos, de 5,9 en la escala de Richter, sacudió la región de Kanto y afectó directamente a Tokio, dejando un saldo de al menos 30 personas heridas y diversos daños en la infraestructura urbana.

La actividad sísmica comenzó durante la madrugada, cuando el epicentro se localizó a 70 kilómetros de profundidad en la prefectura de Ibaraki. El temblor no solo activó las alarmas en los celulares de los ciudadanos, sino que provocó la rotura de cañerías en el distrito de Koto y dejó a unos 460 hogares sin suministro eléctrico, obligando a las autoridades a desplegar protocolos de emergencia inmediatos.

Horas más tarde, la costa norte del archipiélago volvió a temblar con un segundo sismo de magnitud 6,0 frente a Hokkaido. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, este movimiento ocurrió a 42 kilómetros de profundidad. Afortunadamente, y a pesar de la intensidad, este segundo evento no registró víctimas ni daños materiales de consideración, brindando un respiro a las fuerzas de rescate que aún trabajaban en el este del país.

Ante el temor latente, el foco de las autoridades se trasladó rápidamente a las plantas nucleares de la región. Tanto la central de Fukushima como la de Tokai 2 confirmaron que sus instalaciones no sufrieron irregularidades y que los niveles de radiación se mantienen bajo control. La Agencia Meteorológica de Japón, por su parte, descartó la posibilidad de un tsunami, aunque mantiene el monitoreo constante sobre la actividad tectónica en la zona.

La situación en el país nipón permanece bajo estricta vigilancia, mientras los equipos técnicos continúan evaluando el estado de las vías de comunicación y los servicios esenciales en las áreas más castigadas. Pese a la recurrencia de estos fenómenos en la región, la magnitud de los eventos volvió a poner a prueba la capacidad de respuesta y la resiliencia de la infraestructura japonesa ante los embates de la naturaleza.