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Moda rápida en la mira: Francia le pone freno a Shein y Temu con nuevos impuestos ambientales


Martes, 1 de Setiembre de 2026
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Francia dio un paso histórico en la lucha contra el impacto ambiental de la industria textil al implementar un esquema de tasas adicionales para las plataformas de moda ultrarrápida, como Shein y Temu. La medida, que busca penalizar la sobreproducción y el consumo masivo de prendas de bajo costo, establece cargos que oscilan entre los 0,25 y los 12 euros por artículo, dependiendo de su tamaño y complejidad, con un tope del 50% sobre el valor original del producto.

Esta decisión responde a una ley aprobada en junio pasado, diseñada para frenar un modelo de negocio que inunda el mercado con miles de novedades diarias. Las autoridades francesas, con el ministro de Comercio a la cabeza, cuestionaron duramente a estas empresas, calificándolas como "falsos defensores del poder adquisitivo" debido a la baja durabilidad de sus prendas y la falta de estándares de calidad que, a la larga, generan un volumen de residuos insostenible para el planeta.

Los datos que justifican la normativa son contundentes: mientras que marcas tradicionales como Zara o H&M mantienen catálogos acotados, plataformas como Shein superan los 2 millones de productos disponibles y lanzan cerca de 4.700 modelos nuevos cada día. Este sistema de "tasa por volumen" es pionero en la Unión Europea y está previsto que se incremente de forma progresiva hacia el año 2030, obligando a las compañías a hacerse cargo del costo ecológico de su operativa.

El panorama para estas firmas asiáticas se vuelve cada vez más complejo, ya que, además de las trabas en Francia, enfrentan restricciones en Estados Unidos y la Unión Europea sobre los envíos de bajo valor. Desde China, el Ministerio de Comercio ya alzó la voz, tildando la medida de "discriminatoria" y advirtiendo que podría vulnerar las reglas de la Organización Mundial del Comercio, mientras que Shein deslizó que el costo extra podría terminar siendo trasladado directamente al bolsillo del consumidor.

Este avance francés se alinea con una estrategia más amplia del bloque europeo para transformar la gestión de residuos textiles. El objetivo final es claro: que los productores asuman la responsabilidad financiera de la recolección, clasificación y reciclaje de la ropa descartada, poniendo fin a la era del "usar y tirar" que ha dominado el mercado digital en los últimos años.

Fuente: Ámbito