Operativo de alto riesgo en Alemania: evacúan a 13.000 personas por una bomba de la Segunda Guerra Mundial
La bomba, de 250 kilogramos, ha sido hallada durante unas obras y su desactivación requiere de una evacuación de un radio de un kilómetro
Martes, 1 de Setiembre de 2026
Un importante despliegue de seguridad se puso en marcha este martes en la ciudad portuaria de Wilhelmshaven, al norte de Alemania, donde más de 13.600 vecinos debieron abandonar sus hogares. La medida fue tomada tras el hallazgo de una bomba estadounidense de 250 kilogramos, que conservaba sus dos espoletas intactas y fue descubierta accidentalmente durante unas obras en el arsenal naval local.
Aunque el conflicto bélico finalizó hace más de ocho décadas, este tipo de episodios sigue siendo una realidad recurrente en suelo alemán. El suelo del país aún esconde miles de artefactos explosivos sin detonar que fueron arrojados por las fuerzas aliadas durante la guerra, obligando periódicamente a las autoridades a montar operativos de evacuación masiva para garantizar la seguridad de la población civil ante cualquier riesgo de explosión accidental.
El operativo, que comenzó a las 8:00 de la mañana, abarcó un radio de un kilómetro e incluyó los barrios de Südstadt, Heppens y el centro de la ciudad. Para asistir a los evacuados, el equipo de gestión de crisis local habilitó tres polideportivos como centros de refugio, mientras que el transporte público fue suspendido temporalmente. Además, se desplegó un protocolo especial para asistir a personas mayores y pacientes en centros de cuidados, evaluando caso por caso su traslado seguro.
La frecuencia de estos hallazgos mantiene a los servicios de emergencia en alerta constante. Sin ir más lejos, hace apenas unas semanas, en julio, una situación similar ocurrió en Potsdam, cerca de Berlín, donde 6.500 personas tuvieron que ser evacuadas por el descubrimiento de otro artefacto de la misma época. La pericia de los equipos de desactivación de explosivos es fundamental para evitar tragedias en un país que, a pesar del paso del tiempo, aún convive con las huellas materiales de la guerra.
Las autoridades locales esperan finalizar las tareas de desactivación en las próximas horas para permitir que los residentes puedan regresar a sus hogares. Mientras tanto, la zona permanece bajo estricto control policial, recordando a la ciudadanía que, pese a los años transcurridos, el peligro de los remanentes de la Segunda Guerra Mundial sigue siendo una amenaza latente en el desarrollo urbano alemán.