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A los 9 años y con una prótesis, un niño galés conquistó el desafío de montaña más extremo del Reino Unido

Viernes, 2 de Octubre de 2026

Albie-Junior Thomas, un pequeño de 9 años oriundo de Holywell, Gales, logró una hazaña que desafía cualquier pronóstico: completó el "Three Peaks Challenge", un exigente recorrido que implica escalar las tres montañas más altas de Escocia, Inglaterra y Gales en menos de 24 horas. Acompañado por su padre, Daniel, el niño logró finalizar el trayecto en 22 horas y 30 minutos, demostrando una resiliencia inquebrantable tras haber sufrido la amputación de su pie izquierdo cuando apenas tenía 15 meses de vida.

La historia de superación de Albie-Junior comenzó a escribirse muy temprano. Aprendió a caminar con una prótesis antes de los dos años y, a los cuatro, ya se había convertido en el amputado más joven en alcanzar la cima del Snowdon, el pico más alto de Gales. Posteriormente, a los cinco y seis años, sumó a su lista de logros las cumbres de Ben Nevis y Scafell Pike, consolidando una trayectoria deportiva que ya es reconocida a nivel internacional.

El desafío superado recientemente no es menor: implica recorrer unos 37 kilómetros a pie con un desnivel acumulado superior a los 3.000 metros, sumado a la compleja logística de traslados entre los puntos geográficos. Para lograrlo, padre e hijo se prepararon durante cuatro meses, entrenando fuerza y resistencia para adaptarse a terrenos rocosos, condiciones de niebla, frío extremo y fuertes vientos, factores climáticos característicos de los picos británicos.

El impacto de su determinación llegó hasta la realeza británica. Tras conocer que la princesa Kate Middleton había completado el mismo desafío meses atrás, el padre de Albie decidió escribirle para contarle la historia de su hijo. El resultado fue una invitación formal al Castillo de Windsor, donde el pequeño pudo compartir su experiencia personalmente con la princesa. Este encuentro marcó un hito en su corta carrera, que ahora apunta hacia metas mucho más ambiciosas.

Lejos de conformarse, el joven deportista ya tiene la mirada puesta en el futuro. Su próximo objetivo es escalar el Kilimanjaro, en Tanzania, y sueña con representar a su país en los Juegos Paralímpicos. Como bien señala su padre, Albie-Junior parece no tener límites, convirtiéndose en una fuente de inspiración global y un ejemplo de que, con perseverancia, ninguna cumbre es demasiado alta.