El mercado de apuestas deportivas y casinos virtuales en Brasil sufrió un corte definitivo esta semana. Por orden del gobierno de Lula da Silva, todas las plataformas digitales fueron bloqueadas en el territorio nacional, impidiendo el acceso a los usuarios e imponiendo una veda publicitaria estricta bajo la Medida Provisoria 1.394/26.
La medida responde a una política de control estatal sobre el juego online que venía gestándose hace meses. Al intentar ingresar a cualquier sitio de apuestas, los usuarios son redirigidos a una página oficial del Poder Ejecutivo que notifica la inhabilitación del servicio, brinda asistencia contra la ludopatía y habilita canales para denunciar portales clandestinos.
El Gobierno informó que, tras vencer el plazo de retiro voluntario, quedaron atrapados unos 1.330 millones de reales (cerca de 266 millones de dólares). Para devolver este dinero, se estableció un cronograma: las empresas cruzarán datos con los bancos entre el 7 y 8 de octubre, y las acreditaciones se realizarán del 9 al 14. Pasada esa fecha, los fondos no reclamados pasarán a custodia de la banca pública.
La decisión generó un fuerte cimbronazo en el mundo del fútbol, ya que la mayoría de los clubes brasileños dependen de estas empresas como patrocinadores principales. Los equipos presentaron recursos ante el Supremo Tribunal Federal para frenar la medida y, como señal de protesta y acatamiento, los jugadores debieron cubrir las marcas de sus camisetas con cinta durante los entrenamientos.
El futuro de esta prohibición es incierto, ya que el decreto aún debe ser ratificado por el Poder Legislativo. Mientras tanto, el sector comercial espera definiciones que permitan destrabar un negocio que, hasta hace pocos días, movía cifras millonarias en todo el país.
Fuente: NA