Florida atraviesa una situación sanitaria crítica tras confirmarse el brote de dengue más importante registrado en el territorio continental de Estados Unidos en los últimos 80 años. Con cerca de 300 casos de transmisión local, el área metropolitana de Tampa se ha convertido en el epicentro de una emergencia que obligó a las autoridades a intensificar las tareas de fumigación y control de vectores ante el avance de la enfermedad.
Históricamente, el dengue ha sido una preocupación constante en Puerto Rico, pero en el territorio continental, Florida suele ser el estado con mayor incidencia. Sin embargo, las cifras actuales han superado cualquier antecedente desde la década de 1940. El récord anterior se había marcado en 2023, con apenas 200 casos, una cifra que ya quedó pequeña frente a la realidad que enfrenta Tampa este año, superando incluso el brote registrado en Hawái en 2015.
Los datos oficiales son alarmantes: el condado de Hillsborough concentra la mayor parte de los contagios, registrándose ya una víctima fatal a principios de septiembre. A pesar de la asistencia financiera enviada por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la coordinación en el territorio sigue siendo un punto de tensión, mientras los hospitales locales continúan recibiendo pacientes con cuadros de fiebre alta y deshidratación severa.
Para los especialistas, este fenómeno no es casualidad. El cambio climático está permitiendo que los mosquitos transmisores amplíen su alcance geográfico, instalándose en zonas donde antes no tenían presencia. La falta de inmunidad previa en gran parte de la población de Tampa, sumada a la complejidad de los cuatro serotipos del virus, hace que el desarrollo de una vacuna efectiva sea un desafío constante para la ciencia médica.
Ante este escenario, las autoridades sanitarias insisten en la prevención: el uso de repelentes, ropa de manga larga y, fundamentalmente, la eliminación de cualquier foco de agua estancada en los hogares. Los expertos advierten que, debido a las nuevas condiciones climáticas, estos brotes podrían dejar de ser una excepción para convertirse en la nueva normalidad en el sur de los Estados Unidos.
Fuente: Clarín