Un escalofriante episodio sacudió a la localidad de Oldbury, en Australia, cuando una mujer de 58 años fue víctima de un intento de homicidio en su propio lugar de trabajo. La víctima, tras ingerir apenas una cucharada del curry que había preparado para compartir con sus colegas, sintió un extraño entumecimiento en la lengua y detectó gránulos verdes sospechosos en el plato, lo que evitó una tragedia mayor.
La investigación, que se extendió durante ocho meses, reveló que el alimento había sido deliberadamente contaminado con metaldehído, un compuesto químico altamente tóxico utilizado comúnmente como cebo para eliminar babosas y caracoles. Según las autoridades, el veneno fue introducido en la comida por una compañera de trabajo de 43 años, quien fue captada por las cámaras de seguridad manipulando la sustancia antes de dirigirse a la cocina de la empresa.
El comisario de la Policía de Australia Occidental, Col Blanch, confirmó que la sospechosa fue detenida la semana pasada. Tras el análisis de las pruebas y los testimonios, los investigadores lograron establecer que ambas mujeres mantenían una relación sentimental, un vínculo que habría sido el detonante de este violento ataque que pudo haber terminado en muerte.
La acusada deberá comparecer ante el tribunal el próximo 5 de noviembre bajo la imputación de poner en riesgo la vida, la salud y la seguridad de otra persona. Este cargo, en la legislación australiana, contempla penas que varían desde los seis meses hasta los 25 años de prisión, dependiendo de la gravedad de la intención y el daño causado.
Este caso ha generado una fuerte conmoción en la comunidad local, no solo por la frialdad del método utilizado, sino por la traición que implica el trasfondo afectivo entre las involucradas. Mientras la justicia australiana avanza con el proceso, la víctima se recupera del impacto emocional de haber sido blanco de un ataque mortal en su entorno cotidiano.
Fuente: Clarín