Una jornada de profundo dolor atraviesa a Canadá tras confirmarse el fallecimiento de cuatro militares y decenas de heridos de gravedad, víctimas de un voraz incendio que consumió parte de la base de entrenamiento de Wainwright, en la provincia de Alberta. El siniestro, que se propagó con inusitada violencia debido a las condiciones climáticas, obligó a desplegar un operativo de emergencia sin precedentes para asistir a los efectivos afectados.
La base de Wainwright, ubicada a unos 200 kilómetros de Edmonton, es un centro neurálgico para las Fuerzas Armadas canadienses. Entre los damnificados se encuentran tanto reservistas como miembros del prestigioso regimiento Princess Patricia"s Canadian Light Infantry. Si bien las autoridades han descartado inicialmente cualquier vínculo con actos terroristas, el antecedente de ejercicios con munición real en la zona ha cobrado fuerza como una de las posibles causas del desastre, aunque la investigación oficial sigue su curso.
El primer ministro Mark Carney, quien calificó el hecho como una de las tragedias más oscuras en tiempos de paz, confirmó que los familiares de los fallecidos ya fueron notificados. La logística de rescate fue compleja: ambulancias aéreas debieron trasladar a los heridos de mayor gravedad hacia centros asistenciales de alta complejidad en Edmonton, Red Deer y Calgary, mientras los equipos médicos locales trabajaban a destajo para estabilizar a los sobrevivientes.
De cara al futuro, el Gobierno canadiense ha prometido transparencia total sobre las circunstancias que derivaron en el incendio. El ministro de Defensa, David McGuinty, brindará en las próximas horas un nuevo parte informativo para esclarecer los detalles técnicos y el estado de salud de los militares que aún permanecen internados, mientras la sociedad canadiense aguarda respuestas sobre cómo pudo ocurrir semejante falla de seguridad en una instalación de entrenamiento.
Como señal de duelo nacional, el Ejecutivo ordenó que todas las banderas de los edificios federales permanezcan a media asta. El país se mantiene en vilo, rindiendo homenaje a los uniformados caídos en un episodio que ha dejado una huella imborrable en la estructura de las Fuerzas Armadas del país norteamericano.
Fuente: NA