Un equipo internacional de científicos logró identificar a una civilización hasta ahora desconocida que habitó las alturas de Ladakh, en el norte de la India. A través de análisis de ADN realizados sobre restos óseos hallados en la denominada "Cueva de la Anciana Araña", los investigadores confirmaron la existencia de un grupo humano que vivió hace 15 siglos y cuyo perfil genético resulta sumamente inusual para la ciencia moderna.
La región de Ladakh, conocida como el "pequeño Tíbet", ha sido históricamente un punto de encuentro entre rutas comerciales que unían Asia Central, el Tíbet y el sur del continente. La presencia humana en estas montañas es milenaria, tal como lo atestiguan petroglifos de entre 2.000 y 5.000 años de antigüedad. Sin embargo, este sitio en particular, situado a 4.000 metros de altura, guardaba un secreto biológico que permaneció oculto hasta el hallazgo de los restos en 2021.
El estudio, publicado en la revista Science Advances, detalla que los diez individuos analizados presentaban una mezcla genética equilibrada: el 50% de su ADN correspondía a ancestros del sur de Asia y el otro 50% a poblaciones tibetanas antiguas. Mediante modelos matemáticos que midieron la fragmentación de sus genes, los expertos estimaron que el proceso de mestizaje entre estos grupos comenzó hace unos 2.800 años, mucho antes de que estos individuos habitaran la cueva.
Este descubrimiento abre una ventana inédita hacia el pasado de las poblaciones del Himalaya, donde el ADN antiguo es escaso y difícil de recuperar. Los investigadores, liderados por especialistas de la Universidad de Harvard, destacan que este grupo no fue una cultura aislada o extinguida sin dejar rastro, sino que funcionó como un eslabón clave en la configuración demográfica de la zona.
Finalmente, el análisis genético permitió establecer un vínculo directo con los habitantes actuales de la región, como el pueblo Balti. Lejos de haber desaparecido, esta población perdida dejó un legado biológico que persiste en las comunidades que hoy habitan las laderas del Himalaya, demostrando que la historia de estas montañas es mucho más compleja y conectada de lo que se creía.