Una verdadera joya del impresionismo volvió a ver la luz y sacudió el mercado del arte internacional. Se trata de "Iris", una obra de Claude Monet que permaneció oculta durante décadas en una colección privada y que, tras una intensa puja en la casa Sotheby's de París, alcanzó los 50 millones de euros, convirtiéndose en la pintura más cara jamás vendida en territorio francés.
La pieza, realizada por el maestro francés entre 1924 y 1925, tiene una historia particular: perteneció durante años a la colección de Jeanne Schlumberger y su existencia era casi un mito, conocido apenas por una vieja fotografía en blanco y negro. Al no haber sido exhibida públicamente, su aparición en el mercado generó una expectativa inusitada, potenciada por su impecable estado de conservación, ya que nunca fue retocada ni barnizada.
La subasta fue un espectáculo de resistencia. Durante 45 minutos, seis coleccionistas de alto perfil se disputaron el lienzo, extendiéndose otros 20 minutos adicionales entre los dos finalistas. Finalmente, un comprador asiático, que participó de manera telefónica, se quedó con la obra, superando ampliamente las estimaciones iniciales que la ubicaban entre los 22 y 30 millones de euros. Con este cierre, "Iris" desplazó al récord anterior que ostentaba "Cabeza de cariátide" de Amedeo Modigliani desde 2010.

Este hito ocurre en un contexto donde el interés por el impresionismo sigue más vigente que nunca. Si bien los 50 millones de euros marcan un techo histórico para el mercado francés, el récord mundial para una obra de Monet sigue en manos de "Meules", que alcanzó los 110,7 millones de dólares en Nueva York en 2019. Aun así, la venta de "Iris" reafirma que las piezas excepcionales de Monet son activos codiciados que desafían cualquier crisis económica.
La adjudicación de este cuadro no solo es un triunfo para los coleccionistas, sino también un recordatorio de la vigencia de Monet a casi un siglo de su fallecimiento. Con esta cifra, el mercado del arte francés se posiciona nuevamente en el centro de la escena global, demostrando que, cuando se trata de obras maestras que han permanecido en las sombras, el valor histórico y artístico no tiene techo.
Fuente: NA