Un devastador temporal azotó el noroeste mexicano, dejando un saldo trágico de dos personas fallecidas en Guaymas y graves destrozos materiales en San José del Cabo. Las intensas precipitaciones, que superaron con creces los pronósticos oficiales, provocaron inundaciones repentinas, el colapso de servicios y escenas dramáticas donde la fuerza del agua arrastró vehículos particulares hasta el mar.
El fenómeno meteorológico, vinculado a los remanentes de la tormenta tropical Vance, tomó por sorpresa a las autoridades y a la población. En Guaymas, Sonora, se registró una marca histórica: cayeron 120 milímetros de agua en apenas 45 minutos, una cifra que triplicó la previsión inicial de 40 milímetros para todo el día. Esta acumulación extrema desbordó arroyos y convirtió las calles en ríos caudalosos, dejando a su paso viviendas anegadas y una infraestructura urbana desbordada.
La magnitud del desastre obligó a un despliegue masivo de fuerzas federales, incluyendo la Secretaría de Marina, el Ejército y la Guardia Nacional. En Guaymas, dos hombres perdieron la vida al quedar atrapados en su vehículo bajo un puente tras ser arrastrados por la corriente. Por otro lado, en el centro turístico de San José del Cabo, la situación fue crítica en la zona de playa Costa Azul, donde varios rodados terminaron sumergidos en el océano, y en el hospital del IMSS, donde debieron evacuar a más de 350 personas ante el avance del agua.
Si bien las tareas de rescate y asistencia continúan, el evento vuelve a poner en el centro del debate la vulnerabilidad de las zonas urbanas frente a fenómenos climáticos cada vez más erráticos. Las autoridades locales mantienen el alerta y han reforzado las recomendaciones de no intentar cruzar cauces de agua ni transitar por zonas inundadas, mientras se evalúan los daños estructurales y se brinda contención a las familias que perdieron sus pertenencias.
El gobierno estatal, encabezado por Alfonso Durazo, coordina los operativos de emergencia para asistir a los damnificados y avanzar con la limpieza de las áreas afectadas. Mientras la calma regresa lentamente a la región, el foco está puesto en la reconstrucción y en la revisión de los protocolos de prevención ante la creciente imprevisibilidad de las tormentas en el Pacífico mexicano.
Fuente: NA