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Los Angeles Lakers festejó después de 10 años y alcanzó los 17 títulos de Boston Celtics

El equipo de LeBron James y Anthony Davis se quedó con la serie frente a Miami Heat por 4 a 2 después de una victoria aplastante por 106-93 en el sexto partido.

Lunes, 12 de Octubre de 2020
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12/10/2020


Los Angeles Lakers y LeBron James festejaron un triunfo histórico en las finales de la NBA: le ganaron a Miami Heat por 106 a 93 en el sexto partido, liquidaron la serie 4 a 2 y se consagraron campeones de la liga. Es el 17° título para la franquicia del estado de California, que igualó así a su rival de toda la vida, Boston Celtics, como los máximos campeones.

James fue elegido como el MVP de las finales en su cuarto título y así se ubica a dos de esos premios y a dos campeonatos de Michael Jordan, quien ganó 6 con Chicago Bulls.

El conjunto púrpura y dorado recuperó la gloria después de una década -la mayor sequía de su historia-: su último título había sido en 2010 y de la mano nada menos que del legendario y trágicamente fallecido este año Kobe Bryant.

El sexto juego comenzó con la novedad del regreso de Goran Dragic, base esloveno del Heat que es determinante: además de ser el conductor -y de no tener un reemplazo natural-, es uno de los goleadores del equipo. El entrenador Erik Spoelstra decidió llevarlo al banco pese al desgarro en la fascia plantar que no lo dejó jugar más allá de unos minutos en el primer partido.

Pero los Lakers salieron decididos a finiquitar el asunto de movida, con el ingreso del base Alex Caruso al quinteto titular en detrimento del pivote Dwight Howard, jugador de más bajo rendimiento en las finales.

LeBron James celebra con Kentavious Caldwell-Pope.Foto AP

Y con esa modificación, que permitió a Los Angeles alinear a su mejor equipo defensivo, se controló a Jimmy Butler, que sólo anotó cuatro puntos en el primer cuarto. De la mano de James y Anthony Davis, imparables como es habitual, los de Frank Vogel se fueron en ventaja tras los primeros 10 minutos por 28-20, aprovechando un parcial de 11-4 en los últimos 3 minutos.

¿Cansancio físico o mental? Todo el Heat pareció sentir la carga de partidos de Butler (que descansó apenas 48 segundos en el partido anterior y promediaba casi 45 minutos por noche sobre 48 posibles) y el segundo cuarto, lejos de achicar las diferencias, las expuso.

Lakers sacó todo el repertorio defensivo: intensidad en la primera línea, rotaciones, cierre total de la pintura con agresividad y, para colmo, contraataques fulminantes.

Davis, como pivote, se hizo un festín en la pintura y si con él y con LeBron Los Angeles tiene suficiente, qué decir cuando se encienden los demás. Fue lo que pasó con Rajon Rondo, que tuvo un ingreso fabuloso (6-6 en tiros de cancha y 13 puntos al final del primer tiempo) y Kentavious Caldwell-Pope (15), que se sostuvo como hombre de inmensa valía.



El resultado, al entretiempo, fue escandaloso: 64-36, una diferencia que jamás fue remontada en la historia de las finales.

Lejos de soltar el pie del acelerador, LeBron continuó con la mira puesta en su objetivo y para el final del tercer cuarto ya bordeaba un triple-doble (19 puntos, 11 rebotes y 9 asistencias), que lo encaminaba hacia un MVP también pretendido -y con argumentos- por Davis.

Lo del alero, en ese sentido, fue toda una demostración de poderío físico: a los 35 años, con una carga de minutos jugados durante su carrera que lo pone entre los que más tiempo han pasado en una cancha en la historia, seguía fresco como una lechuga y castigando sin piedad.



Así se entró a un último cuarto con una estadística ya de por sí contundente: de las 56 ocasiones en que los Lakers empezaron los últimos 12 minutos en ventaja, ganaron... las 56.

Miami continuó luchando y por primera vez en la noche arrancó un poco mejor que su rival. Fue, al cabo, la demostración de una dignidad que los acompañó durante toda la serie final en una temporada mágica que los vio eliminar al mejor equipo de la fase regular -Milwaukee-, a un candidato como Toronto y pelear con armas nobles ante los Lakers.

Fueron posiblemente el equipo que mejor juego de ataque haya regalado. Pero dicen que es la defensa la que gana los campeonatos. Y ahí los Lakers, sobre todo en esta serie y en este partido consagratorio, no tuvieron parangón. Y tuvieron a LeBron James.

Fuente: clarin.com