A pesar de la fuerte demanda externa, la oferta de carne vacuna tanto para consumo interno como para exportación, cayó a 62 kilos anuales por habitante.
La producción local sigue padeciendo los embates del modelo económico impuesto por Javier Milei y Luis Caputo. La debacle no afecta solo a la industria, el sector de mayor generación de empleos, sino también a la actividad agropecuaria. En 2025 la oferta de carne vacuna, tanto para el consumo interno como la destinada a la exportación, cayó a 62 kilos por año por habitante.
En medio de la disparada de los precios de la carne que pagan los argentinos en el mostrador la oferta volvió a retroceder y se ubica en su nivel más bajo en los últimos 15 años.
La caída del stock ganadero y la menor faena explican gran parte de esta reducción, que limita la oferta de carne y condiciona tanto al mercado interno como a la dinámica de exportación.
El deterioro está vinculado principalmente con la reducción del rodeo bovino. En la actualidad hay alrededor de 51 millones de animales para una población cercana a los 49 millones de habitantes, lo que implica una relación de apenas 1,1 cabeza por persona.
Medio siglo atrás, esa proporción superaba dos cabezas por habitante, lo que redundaba en una mayor disponibilidad de carne para la oferta y un mayor peso del sector en el comercio internacional.
Y el panorama lejos está de mejorar este año. De acuerdo con los envíos a faena del primer bimestre, durante este año el sacrificio proyectado podría ubicarse por debajo de las 13 millones de cabezas, unos 600 mil animales menos que el año pasado. En términos de carne en gancho, la oferta de carne, que en el primer bimestre cayó 9% interanual, se reduciría unas 200 mil toneladas.