Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas registraron una caída interanual del 3,8% durante julio, según el último informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Este retroceso, que se suma a una baja intermensual del 2,1%, refleja un acumulado negativo del 2,7% en lo que va del año, consolidando un escenario de retracción en el consumo interno.
El desplome en la actividad se explica principalmente por el fin del efecto positivo que generó el pago del aguinaldo en junio y el impacto directo de los aumentos en las tarifas de servicios públicos sobre el presupuesto de las familias. Ante este panorama, los consumidores han adoptado una postura defensiva, limitando sus compras a bienes de primera necesidad, medicamentos y productos de reposición inmediata, mientras postergan la adquisición de indumentaria y bienes durables.
En cuanto al sector comercial, el pesimismo gana terreno: el 44,5% de los empresarios calificó su situación como desfavorable, mientras que el 61,5% considera que el contexto actual no es apto para realizar nuevas inversiones. Solo el rubro de ferretería y materiales para la construcción logró cerrar el mes con un saldo positivo del 1%, a contramano de sectores como indumentaria y alimentos, que sufrieron caídas superiores al 5%.
A pesar de la crisis, el informe destacó un incremento del 14,9% en las ventas online de los comercios físicos. De cara a los próximos meses, el empresariado mantiene una estricta cautela financiera, priorizando el sostenimiento del flujo operativo por encima de cualquier plan de expansión, a la espera de una recuperación en el poder adquisitivo que logre reactivar la demanda.