El festejo por el Día del Niño dejó un sabor amargo para el sector comercial, que registró una caída del 2,5% en las ventas minoristas a nivel nacional en comparación con la misma fecha del año pasado. A pesar de que la gran mayoría de los locales apostó por promociones agresivas, el ticket promedio de compra se ubicó en $45.892, una cifra que quedó muy lejos de los $57.500 que estimaban las consultoras privadas, dejando en evidencia la fragilidad del poder adquisitivo de las familias.
Este escenario de retracción no es una novedad, sino la continuidad de una tendencia de estancamiento que golpea a las pymes desde hace meses. Si bien el ticket promedio mostró un incremento nominal respecto a los $33.736 del año anterior, al ajustar por inflación la mejora real fue apenas del 0,8%, un margen insuficiente para dinamizar la actividad comercial. El relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) confirmó que, pese a los esfuerzos por ofrecer cuotas y descuentos, la demanda se mostró cautelosa y selectiva.
Los datos del informe son contundentes: más del 81% de los comercios implementó estrategias de venta, pero el comportamiento del consumidor se inclinó hacia productos de menor valor unitario y compras de último momento. En el desglose por rubros, las jugueterías fueron las más golpeadas con una baja del 4,8%, seguidas por indumentaria (-4,1%), calzado (-3,1%), librerías (-1,8%) y tecnología (-1%). Solo un 14,7% de los comerciantes logró superar sus expectativas de venta, mientras que para la gran mayoría el resultado fue igual o peor a lo previsto.
De cara al futuro, el sector advierte que la fecha no logró el efecto reactivador que se esperaba. La combinación de restricciones presupuestarias y la migración hacia canales de venta alternativos sigue condicionando el desempeño de los comercios físicos. Para casi el 20% de los encuestados, el Día del Niño tuvo una incidencia nula en su facturación, lo que refuerza la preocupación de los comerciantes frente a un consumidor que prioriza el ahorro y posterga decisiones de gasto ante la incertidumbre económica.
En definitiva, el balance de esta jornada especial refleja un mercado ajustado a metas conservadoras. La falta de un repunte estructural confirma que, aun con herramientas de financiación, el límite impuesto por el bolsillo de los argentinos sigue siendo el principal freno para la recuperación del consumo interno, dejando al sector pyme en una posición de espera ante los próximos meses.
Fuente: Diario Popular