La economía cortó la racha negativa en junio, pero el balance trimestral sigue en rojo
Viernes, 21 de Agosto de 2026
La actividad económica mostró un leve repunte del 0,8% durante junio, logrando interrumpir dos meses consecutivos de caídas. Sin embargo, este respiro no alcanzó para compensar el desempeño del segundo trimestre, que cerró con una retracción del 0,9% respecto a los primeros tres meses del año, dejando en evidencia una recuperación que aún se siente frágil y desigual.
El escenario económico venía golpeado tras un primer semestre que cerró con un crecimiento interanual del 1,9%, una cifra que palidece frente al 4,5% registrado al finalizar 2025. Los datos del INDEC reflejan una dinámica de "serrucho", donde los avances mensuales no logran consolidar una tendencia firme, manteniendo a la actividad estancada en niveles inferiores a los observados a principios de año.
El crecimiento de junio estuvo sostenido principalmente por sectores primarios como la minería, la energía y la pesca, que lograron compensar el estancamiento de otros rubros. La preocupación central radica en que la industria, la construcción y el comercio -los mayores generadores de empleo privado- siguen mostrando números negativos, lo que explica por qué la mejora en el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) aún no se traduce en una recuperación del bolsillo de los trabajadores ni en un impulso real a la demanda interna.
De cara al futuro, las perspectivas de los analistas son cautelosas. La esperada reactivación del consumo a través de la mejora de los salarios reales y el crédito avanza con extrema lentitud, mientras que la inversión privada permanece en pausa ante la incertidumbre. La esperanza del mercado está puesta en el sector exportador, aunque los especialistas advierten que, sin una recuperación de los sectores no primarios, será difícil alcanzar las metas de crecimiento proyectadas para el cierre de 2026.
En conclusión, si bien la economía parece haber dejado atrás su punto más crítico, el estancamiento persiste. La brecha entre los sectores que traccionan por recursos naturales y aquellos que dependen del mercado interno sigue siendo la gran deuda pendiente, dejando a la actividad económica en una zona de fragilidad donde cada paso adelante se ve amenazado por la falta de motores claros para el crecimiento sostenido.