El Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) terminó en un nuevo callejón sin salida este viernes, luego de que las centrales obreras decidieran abandonar la sesión plenaria ante la falta de una propuesta salarial que consideraran digna. La ausencia de los representantes de la CGT y las dos CTA dejó al encuentro sin quórum, forzando al Poder Ejecutivo a intervenir nuevamente para fijar el monto de manera unilateral mediante una resolución oficial.
El conflicto se precipitó cuando el sector empresario presentó una oferta de incremento del 1,8% para septiembre, con ajustes mensuales del 1,7% hasta abril de 2027, lo que elevaría el piso apenas a $468.000 para esa fecha. Esta propuesta fue calificada por los gremios como «irrisoria» y «un ingreso de pobreza», recordando que el SMVM actual se mantiene en $376.600 desde agosto, una cifra que ha quedado desfasada frente al costo de vida actual.
Los datos del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA son contundentes: el salario mínimo real acumula una caída del 40,5% desde noviembre de 2023, situándose en niveles inferiores a los registrados en el año 2001. Mientras los sindicatos exigían un piso cercano a los $911.202, el Gobierno nacional defendió la modalidad virtual del encuentro argumentando que busca garantizar la transparencia y la paz social, cuestionando a su vez la decisión sindical de levantarse de la mesa.
De cara al futuro, la incertidumbre se traslada a cómo el Ejecutivo laudará este nuevo incremento, en un contexto donde el salario mínimo no cuenta con una actualización automática por inflación, a diferencia de otras prestaciones sociales. La falta de consenso no solo afecta el ingreso básico de los trabajadores, sino que impacta directamente en el cálculo de las prestaciones por desempleo y en la capacidad de consumo de los sectores más vulnerables.
Con las posturas totalmente alejadas y el diálogo formal roto, el Ministerio de Capital Humano confirmó que procederá a laudar en los próximos días. Mientras tanto, las centrales obreras analizan los pasos a seguir, reclamando un canal de negociación presencial y real que permita recuperar el poder adquisitivo perdido en el último año.