El Senado de la Nación se encuentra nuevamente en el centro de la polémica tras confirmarse que, a partir de enero, las dietas de los legisladores superarán los 13 millones de pesos brutos. Este incremento, que se aplicará de forma escalonada, generó un fuerte cortocircuito dentro del oficialismo, exponiendo diferencias políticas profundas entre la vicepresidenta Victoria Villarruel y el titular de Diputados, Martín Menem.
El origen de este ajuste automático se remonta a abril de 2024, cuando la Cámara alta aprobó un mecanismo que vincula directamente sus ingresos a los módulos salariales de los empleados legislativos. A través de este sistema, cualquier paritaria acordada para el personal del Congreso se traslada de manera directa a los bolsillos de los senadores, quienes actualmente perciben cerca de 12,2 millones de pesos mensuales.
El nuevo esquema contempla una suba acumulada del 6,98%, distribuida en cuatro tramos que se completarán en diciembre. De esta manera, el sueldo bruto llegará a los 13.115.760 pesos. La estructura de la dieta se compone de 4.000 módulos divididos en sueldo básico, gastos de representación y desarraigo, a lo que se suma un concepto adicional para equiparar el aguinaldo. Cabe destacar que, dentro de este esquema, Alicia Kirchner es la única legisladora que no percibe dieta, optando por mantener su jubilación como exgobernadora.
La noticia no tardó en despertar críticas desde el ala más cercana al presidente Javier Milei. Martín Menem cuestionó duramente a Villarruel, señalando que la vicepresidenta mantiene una agenda que se aleja de las promesas de austeridad del Gobierno. Según el presidente de la Cámara baja, los senadores deberían equiparar sus ingresos a los de los diputados y advirtió que la gestión de la titular del Senado está tomando una dirección equivocada respecto al mandato de los votantes libertarios.
Este nuevo incremento vuelve a poner el foco sobre el gasto público y la brecha entre los ingresos de la clase política y la realidad económica de la mayoría de los argentinos. Mientras el debate sobre la ética legislativa se reaviva, la interna en el bloque oficialista promete seguir escalando en un contexto donde cada peso del presupuesto nacional es objeto de una estricta lupa social.