El Gobierno nacional salió a despejar los rumores de una supuesta fractura interna tras las críticas de la senadora Patricia Bullrich respecto a los recortes en el área de Discapacidad dentro del Presupuesto 2027. En la habitual conferencia de prensa, el vocero presidencial Adrián Ravier desestimó cualquier conflicto de fondo y ratificó que la legisladora sigue siendo una pieza clave para la gestión de Javier Milei, asegurando que su compromiso con la reelección del mandatario se mantiene intacto.
La relación entre el Ejecutivo y la senadora quedó bajo la lupa luego de que Bullrich cuestionara públicamente los ajustes presupuestarios y desmintiera al jefe de Gabinete, Diego Santilli. El funcionario había sugerido que la legisladora desconocía los detalles de la medida por haberse retirado antes de una reunión clave, versión que fue tajantemente rechazada por la propia Bullrich, quien sostuvo que los cambios fueron informados de manera deficiente y advirtió sobre el costo político de avanzar con medidas que calificó como un "tren directo contra la pared".
Desde la Casa Rosada, Ravier intentó suavizar las asperezas argumentando que, bajo la lógica libertaria, "no somos manada" y que las diferencias de opinión son naturales dentro de un espacio que fomenta el debate. En cuanto a los números, el vocero defendió la política de auditorías en las asignaciones sociales, subrayando que el objetivo es garantizar que los recursos lleguen a quienes realmente los necesitan, y prometió que los montos se ajustarán, como mínimo, según el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Por su parte, la senadora mantiene una postura firme: si bien reafirma su apoyo al proyecto oficialista, dejó en claro que no está dispuesta a negociar puntos que afecten la sensibilidad social. Bullrich insiste en que su rol es construir consensos para evitar que el Gobierno cometa "errores no forzados" que puedan ser interpretados por la opinión pública como medidas de crueldad, prometiendo llevar estos reclamos directamente al despacho presidencial.
El Gobierno apuesta ahora a que el diálogo en la mesa política permita alinear las posturas antes de que el Presupuesto llegue al recinto. Mientras tanto, la Casa Rosada busca cerrar filas y evitar que las diferencias de criterio con una de sus figuras más importantes en el Senado escalen hacia una crisis política que complique el tratamiento de la ley más importante del año.
Fuente: TN