En el marco de la "Argentina Week" celebrada en la sede de la OCDE en París, el presidente Javier Milei ratificó su intención de buscar la reelección y lanzó una ambiciosa promesa económica: aseguró que, de obtener un segundo mandato, el 2028 se convertirá en el mejor año económico de la historia del país. Ante un auditorio compuesto por empresarios de elite y autoridades europeas, el mandatario reafirmó su hoja de ruta para consolidar a la Argentina como la nación más liberal de Occidente.
El jefe de Estado, quien viajó acompañado por una comitiva de 13 gobernadores, aprovechó la gira para contrastar su gestión con la década pasada. Según Milei, los intentos anteriores de atraer confianza fracasaron por no atacar el déficit fiscal y por la falta de ortodoxia, lo que derivó en el default y el endeudamiento con el FMI. En contrapartida, sostuvo que su administración ya realizó el "trabajo duro" necesario para garantizar la estabilidad a largo plazo.
Durante su exposición, el Presidente brindó datos concretos sobre el rumbo macroeconómico, proyectando un crecimiento acumulado superior a los 16 puntos para el cierre de su mandato, superando ampliamente la media de la OCDE. Además, destacó la solidez financiera con la que el Gobierno se prepara para el calendario electoral, mencionando una "bazooka" de 75 mil millones de dólares entre reservas, swaps y posiciones de futuros para blindar la economía ante posibles maniobras desestabilizadoras.
De cara al futuro, Milei se mostró optimista sobre el escenario electoral, afirmando que el 70% de los argentinos rechaza volver al pasado kirchnerista. El mandatario anticipó que, en un eventual segundo periodo, Argentina alcanzará el "investment grade" (grado de inversión), consolidando un modelo basado en la libertad y la ortodoxia económica, lejos de las recetas populistas que, a su juicio, solo han frenado el desarrollo nacional.
La jornada en Francia, que también contó con presentaciones del ministro Luis Caputo y el titular del BCRA, Santiago Bausili, sirvió para reafirmar el compromiso del Gobierno con la inversión extranjera, especialmente en sectores estratégicos como el GNL. Mientras tanto, el Presidente envió un mensaje de paciencia al sector privado local, subrayando que los procesos de crecimiento genuino requieren tiempo y constancia.