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García Cuerva lanzó un duro mensaje desde Luján: advirtió que la descalificación está 'infectando el corazón del pueblo'

Domingo, 4 de Octubre de 2026

En el marco de la 52° Peregrinación Juvenil a Luján, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, alzó la voz para cuestionar el clima de crispación política que atraviesa el país. Ante una multitud de fieles, el prelado fue contundente al señalar que las heridas provocadas por la intolerancia, la violencia verbal y la descalificación constante "supuran e infectan" el tejido social, instando a la dirigencia a dejar de lado la confrontación en favor de una unidad urgente que contemple a los sectores más postergados, como jubilados, personas en situación de calle y jóvenes vulnerables.

Este llamado no es un hecho aislado, sino que profundiza una postura crítica que el arzobispo viene sosteniendo frente a la gestión de Javier Milei. El antecedente más recordado fue el Tedeum del pasado 25 de mayo, donde, con el Presidente presente, García Cuerva ya había solicitado poner freno a la polarización. Esta nueva intervención cobra una relevancia especial, ya que ocurre a pocas semanas de la esperada visita del Papa Francisco a la Argentina, un evento que pondrá frente a frente al Sumo Pontífice y al mandatario nacional en un contexto de alta sensibilidad social.

La jornada religiosa, que movilizó a miles de caminantes desde el Santuario de San Cayetano en Liniers hasta la Basílica de Luján, se convirtió en el escenario donde se mezcló la fe con el reclamo social. A pesar de las inclemencias y la distancia de casi 60 kilómetros, la masividad del evento ratificó la importancia de la Iglesia como actor central en la contención de una sociedad que, según el propio arzobispo, se encuentra "herida y dividida".

De cara al futuro, el mensaje de la Iglesia porteña plantea un desafío directo al Gobierno. Mientras desde el oficialismo se busca consolidar alianzas políticas y avanzar con reformas electorales, la jerarquía eclesiástica insiste en que la prioridad debe ser la paz social y el diálogo. La expectativa está puesta ahora en cómo impactarán estas declaraciones en la agenda oficial, especialmente ante la inminente llegada de Francisco, quien mantiene una mirada atenta sobre los niveles de pobreza y la tensión política en su país natal.

La peregrinación concluyó este domingo con la misa central, cerrando así una de las manifestaciones de fe más grandes del país. Más allá del éxito de la convocatoria, el mensaje de García Cuerva dejó resonando una pregunta incómoda para la clase política: ¿es posible alcanzar la unidad nacional cuando el lenguaje de la descalificación se ha vuelto la moneda corriente del debate público?