El fenómeno de El Niño ya se hace sentir con fuerza en la cuenca del Plata. Ante el incremento sostenido de los caudales, las represas binacionales de Itaipú y Yacyretá se vieron obligadas a abrir sus compuertas para regular el excedente hídrico. La situación es crítica en la zona de la Triple Frontera, donde en Ciudad del Este, Paraguay, el avance del agua ya forzó la evacuación de familias que residen en áreas ribereñas vulnerables.
Este escenario no es sorpresivo para los especialistas, quienes venían advirtiendo sobre las consecuencias de un ciclo climático marcado por lluvias intensas y repentinas. La apertura de los vertederos es una medida preventiva necesaria para gestionar el volumen de agua que llega desde las cuencas superiores, evitando daños estructurales en las centrales hidroeléctricas mientras el río Paraná experimenta una crecida que preocupa a las autoridades de Brasil, Paraguay y Argentina.
Los números respaldan la urgencia: los caudales afluentes a Yacyretá superan los promedios históricos, registrando un incremento del 37% en septiembre y trepando al 40% en lo que va de octubre. Según los informes técnicos, el nivel del río alcanzó los 115,76 metros sobre el nivel del mar en puntos críticos, una marca que tiende a subir de manera gradual conforme se intensifican las precipitaciones en la región.
De cara al último trimestre del año, el panorama sigue siendo de incertidumbre. Los organismos meteorológicos, incluyendo la NOAA, señalan que el noreste argentino -con foco en Misiones y Corrientes- se encuentra en zona de riesgo extremo. Se espera que las lluvias continúen durante los próximos días, lo que podría agravar la situación aguas abajo, afectando a localidades del Litoral que ya reportan complicaciones en caminos y viviendas ubicadas en zonas bajas.
Ante este contexto, el Servicio Meteorológico Nacional y las autoridades de las represas instan a la población a mantenerse informada a través de los canales oficiales. La evolución de la crecida dependerá de la intensidad de las tormentas en la cuenca, por lo que el monitoreo constante y el respeto a los protocolos de seguridad serán fundamentales para mitigar el impacto de este fenómeno climático en las comunidades ribereñas.