El presidente Javier Milei mantuvo este viernes un encuentro de una hora y media en la Casa Rosada con el vicesecretario de Estado de los Estados Unidos, Christopher Landau, y el secretario adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, Juan Pablo Segura. La reunión, que dejó imágenes distendidas incluso con la famosa motosierra presidencial, se produjo en un clima de cautela diplomática debido a las diferencias sobre el proyecto de ley de defensa de la soberanía nacional que impulsa el Gobierno.
La visita de los funcionarios estadounidenses estuvo marcada por las declaraciones previas de Landau, quien el jueves había manifestado la inquietud del sector privado norteamericano respecto a los alcances de la iniciativa oficialista. El proyecto busca sancionar a empresas extranjeras que operan en las Islas Malvinas, una medida que, según Washington, podría afectar los intereses de compañías que mantienen inversiones en otros sectores estratégicos de la Argentina.
Del cónclave participaron figuras clave de la diplomacia y el gabinete, entre ellos el canciller Gerardo Werthein, el embajador argentino en EE.UU., Alec Oxenford, y el embajador estadounidense, Marc Stanley. La agenda se centró en despejar dudas sobre el Título I del proyecto, que apunta específicamente a penalizar a las petroleras vinculadas con la explotación de recursos en el Atlántico Sur, un tema que ya había sido objeto de advertencias por parte de la administración de Joe Biden.
Desde el oficialismo, la postura es clara: el canciller Werthein defendió la iniciativa argumentando que no se trata de una medida contra nadie, sino de una herramienta para que las empresas elijan entre una operación legítima y de alto potencial -como las inversiones en Vaca Muerta- y una actividad considerada riesgosa e ilegítima en territorio usurpado. El Gobierno busca así equilibrar su alineamiento estratégico con Estados Unidos sin ceder en su reclamo de soberanía.
Este encuentro cierra una semana de intensa actividad diplomática entre ambos países, que incluyó reuniones previas con Karina Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo. La administración libertaria apuesta a que el respeto por el proceso legislativo argentino permita destrabar las tensiones y mantener el flujo de inversiones, mientras el proyecto de ley continúa su curso en el Congreso nacional.