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El búnker del Papa en Buenos Aires: los secretos de la Nunciatura y la agenda oculta de León XIV

Domingo, 1 de Noviembre de 2026

El papa León XIV ya tiene definido su epicentro de operaciones para su próxima visita a la Argentina, que se desarrollará del 8 al 11 de noviembre. Durante sus cuatro noches en Buenos Aires, el Pontífice se alojará en la Nunciatura Apostólica, el histórico Palacio Fernández Anchorena ubicado en la elegante avenida Alvear. Este edificio, que funciona como sede diplomática de la Santa Sede desde 1952, no solo será su lugar de descanso, sino también el escenario clave para una serie de encuentros privados y reuniones reservadas que se mantendrán al margen de la agenda pública oficial.

La elección de este palacio responde a una tradición vaticana de larga data. El inmueble, diseñado por el arquitecto francés Édouard Le Monnier, cuenta con el estatus de territorio diplomático inviolable bajo la Convención de Viena, lo que garantiza la máxima seguridad y privacidad. Históricamente, este mismo edificio fue el hogar de Juan Pablo II durante sus visitas al país en 1982 y 1987. Ante la inminente llegada de León XIV, se han realizado diversas tareas de puesta a punto en la fachada y la capilla interna para recibir al líder de la Iglesia Católica.

La logística de estos encuentros estará bajo la órbita del nuncio apostólico Michael Wallace Banach, quien tendrá la compleja tarea de filtrar las solicitudes de audiencia. Si bien la agenda pública contempla actos masivos y reuniones protocolares con el presidente Javier Milei y otros referentes sociales, el verdadero movimiento político ocurrirá puertas adentro. Se espera que empresarios, sindicalistas y figuras políticas busquen un espacio de diálogo directo con el Papa, aprovechando la neutralidad que ofrece el terreno diplomático para evitar lecturas políticas apresuradas o fotos institucionales.

De cara a la visita, la expectativa es máxima. La posibilidad de mantener conversaciones sin cámaras ni transmisiones permite al Pontífice un margen de maniobra que el protocolo oficial no admite. Esta dinámica, que ya fue aplicada con éxito en su reciente viaje a España, busca priorizar la discreción absoluta. Mientras el Gobierno nacional despliega tres comandos especiales para garantizar la seguridad en las calles, en el interior de la Nunciatura, el Papa buscará un clima de cercanía, lejos de la pompa, fiel a su estilo austero y a sus preferencias personales, que incluyen desde la pizza de su Chicago natal hasta los sabores tradicionales de la cocina peruana que tanto lo marcaron.

En definitiva, la Nunciatura no será solo un dormitorio, sino el verdadero centro de gravedad de la visita papal. Mientras la atención mediática se concentrará en el recorrido del papamóvil y las ceremonias públicas, en el 1637 de la avenida Alvear se estarán definiendo, en silencio, los mensajes y gestos que marcarán el pulso de la relación entre la Iglesia y los distintos sectores de la sociedad argentina durante los próximos años.

Fuente: Ámbito