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San Rafael Entrevista

Cambió su profesión por emprender y hoy sus bolsitos son de los más pedidos

María del Rosario González es ingeniera agrónoma y hace un tiempo decidió dejar a un lado su profesión para emprender.  

Viernes, 3 de Diciembre de 2021

5/12/2021


A lo largo de nuestra vida suelen ocurrir numerosas situaciones de crisis que debemos sortear y tratar de salir airosos de cada una de ellas, sin embargo, la crisis puede ser entendida como una oportunidad.

Y así lo entendió María del Rosario González, una emprendedora que decidió dejar de lado su carrera de ingeniera agrónoma para dedicarse de lleno a su proyecto de objetos de decoración para el hogar. Luego de quedarse sin trabajo entendió que ese mal trance podía ser una oportunidad de cambio, crecimiento y desarrollo.

Así fue que de un momento a otro y apelando a los conocimientos que tenía de chica respecto a la costura y otras artes manuales como el tejido, comenzó a confeccionar almohadones, manteles, individuales, caminos de mesa, bolsos, neceser y bolsitos materos, que hoy se han convertido estos últimos en la vedete de su emprendimiento y los productos más pedidos por sus clientes.

Dialogamos con esta emprendedora sobre su proyecto y conocemos algo más de sus productos.

¿Cómo nace la idea y el emprendimiento?

Yo soy ingeniera agrónoma especialista en riego, después de 25 años de experiencia laboral y más de 6 en una institución provincial como contratada, en abril del 2019, me comunicaron que no me renovarían el contrato y el mundo se vino abajo.

Lloré una semana y venía con mucho estrés laboral. Al 8vo día decidí que no tenía las energías para reencauzar mi profesión, que todo lo que hiciera de ahí en adelante lo tenía que disfrutar.
Yo soy emprendedora por naturaleza, me gustan los desafíos, me pongo a prueba. Siempre me gusto el diseño, la estética, las telas, los procesos creativos…así nació la  idea.

¿Cómo empezaste el emprendimiento?

Ahí fue cuando miré mi máquina de coser 0km, hice un pedido de distintos tipos de telas y me lancé. Con varias ideas en el horizonte, tratando de encontrar la ruta.

Es imprescindible lanzarse, aunque el panorama al principio no esté claro, hay que confiar en el proceso. Van apareciendo las señales en formas de personas, información, inspiración, clientes. Todos son carteles que te van señalando el rumbo. Solo hay relajarse y dejarse llevar.

¿Cómo se llama el emprendimiento? ¿Y por qué elegiste ese nombre?

Lleva mi nombre, Maria del Rosario, porque siento que es una reconstrucción de mi misma a partir de este proyecto. La que decidí ser a partir de ese momento de quiebre.
Tengo una página web www.mariadelrosariogonzalez.com.ar y mi cuenta de IG @maria_delrosariogonzalez.

¿Qué productos elaboras?

La cuenta reza Deco & Outfits. Empecé muy fuerte con almohadones, manteles, individuales, camino de mesa. Pero un día me llego un material que en nada se parecía a lo que vi cuando compré on line. ¡No se me ocurría qué podía hacer con esos casi 20 metros de tela!

Todos los días las miraba y pensaba “ya se me va a ocurrir algo”…y un día, Eureka! Nació el primer bolso de yute, y no pare más.

En la actualidad es lo que más me piden, y como dice la señora Mirtha Legrand “los éxitos no se abandonan”. Tego muchos pedidos y mientras mas hago, mas ideas de nuevos diseños me aparecen en la cabeza, es como una noria que nunca para.

¿La materia prima la comprás en fábrica o local?

Como compro muchos metros de tela, lo hago en fábrica, me encantaría poder comprar a comerciantes locales, pero la verdad es que no pueden acercarse al precio que consigo, aun con flete incluido, y mis márgenes de ganancias son muy delgados porque yo hago todo.

Pero el cuero lo compro en San Rafael, le soy fiel a mi proveedor, los insumos de mercería también los compro acá, el diseño de etiquetas es de acá.

¿Cómo es el proceso de confección? ¿Los haces en serie por ejemplo?

El proceso de confección nace a partir de “sentir” la textura de una tela o como resultado de la co-creación entre las necesidades del cliente y mi mirada de ese pedido.

Trato de que las actividades sean en serie para hacer un uso más eficiente del tiempo: “cortar”, “pintar”, “coser” “ensamblar”. Salvo las materas que están bastante estandarizadas, con el resto de los productos, como ninguno es igual a otro, es difícil trabajar en serie.

¿Sabías coser desde chica o es una práctica heredada de madre o abuela?

Pertenezco a una generación en donde coser y tejer lo básico se enseñaba en el colegio secundario. En mi familia todos saben coser, incluso los hombres.

Mi papá de joven fue paracaidista y tenía un taller de reparación de velámenes. Mi hermano es piloto de avión y tiene su propia máquina de coser. Mi mamá me confecciono muchas prendas. Mi abuela me enseño crochet de pequeña, siempre me resulto curioso e hipnótico el poder leer esos patrones indescifrables y transformarlo en puntos maravillosamente exquisitos.

¿Cuáles son los principales puntos de comercialización?

No tengo local, solo comercializo por on line. Estoy armando un espacio dentro de casa que sea “taller-showroom”, que espero la primera mitad del año próximo sea una realidad.

¿Proyectos para adelante?

¡Siempre! Para el 2022 afianzarme en el mercado local. Estoy eternamente agradecida a mis clientas de San Rafael, sin ese apoyo, confianza y cariño no hubiese tomado suficiente impulso.

También es un objetivo muy claro desembarcar fuerte en las grandes ciudades. Regularmente hago envíos a Buenos Aires, Córdoba y Mendoza.

En estos puntos la competencia es alta y hay que definir muy bien el nicho de mercado. Y el tercer objetivo claro para el 2022 es la participación en grandes ferias, el año que viene tengo que estar en Warmichella, que es un festival de emprendedores a nivel nacional.