El verano no solo es sinónimo de descanso y disfrute, sino que también trae consigo una serie de enfermedades y malestares propios de la estación. Detectarlos a tiempo y prevenirlos resulta fundamental para atravesar los meses de calor sin inconvenientes. Uno de los cuadros más frecuentes en esta época es el dolor de oído, una consulta que se incrementa notablemente durante la temporada estival.
La causa está relacionada a más calor, más agua y mayor humedad, esto genera un ambiente propicio para la irritación e infección del conducto auditivo. En este contexto, la afección más habitual es la otitis externa, conocida popularmente como "otitis del nadador", que no compromete inicialmente al tímpano sino a la piel del conducto auditivo externo. Los niños suelen ser los más afectados, debido a la intensidad del dolor y la molestia que provoca.
Cuando el agua queda retenida en el oído se producen cambios en la piel del conducto, se altera el pH y se pierde parte de la protección natural que brinda el cerumen. A esto se suma el uso de cotonetes, el rascado frecuente o la colocación de auriculares con el oído aún húmedo, prácticas que favorecen la inflamación y la aparición de la infección.
Para conocer más al respecto dialogamos con el especialista en otorrinolaringología Martín Sosa, quien se refirió a la importancia de mantener los oídos secos, evitar introducir objetos en el conducto auditivo y extremar los cuidados luego de actividades acuáticas, especialmente en niños, y consultar de inmediato ante los primeros síntomas.