En política, las ausencias también hablan. Y a veces, dicen más que una foto.
El diputado nacional por Mendoza, Emir Félix, volvió a quedar en el centro de las conversaciones subterráneas del peronismo tras su particular participación en el encuentro de Parque Norte. No fue presencial. Apareció en video. La excusa formal: la apertura de sesiones en Mendoza. La lectura en off: una jugada calculada para estar. pero no tanto.
Porque en el peronismo nadie es ingenuo. Y menos cuando se trata de un dirigente con años de manejo territorial y olfato político afinado. Félix no suele moverse por casualidad. Cuando quiere estar, está. Y rápido. En más de una ocasión ha demostrado que la distancia entre San Rafael y Buenos Aires no es un problema logístico, sino una decisión política.
Puertas adentro, el argumento es prolijo: construir un peronismo más federal, abrir el debate, aggiornar el espacio. Pero por lo bajo, el comentario se repite: hace tiempo que Emir ensaya un despegue progresivo del kirchnerismo duro, intentando pararse en un lugar más cómodo de cara a lo que viene.
La referencia es inevitable. La figura de la ex presidenta -hoy atravesada por su situación judicial- sigue siendo un ancla para muchos y un lastre para otros. Y en ese equilibrio incómodo, Félix parece elegir la ambigüedad como estrategia: no romper, pero tampoco quedar pegado.
¿Prudencia o especulación? ¿Construcción propia o cálculo electoral? En tiempos donde las definiciones empiezan a cotizar, el silencio físico -como el de Parque Norte- puede ser más elocuente que cualquier discurso.