El pasado 14 de abril, un grupo de artistas emprendió su cuarto viaje a España, concretando una nueva experiencia de formación y crecimiento dentro del arte flamenco. La travesía marcó el regreso a tierras andaluzas, luego de anteriores visitas realizadas en 2012, 2014 y 2018, donde permanecieron durante más de un mes perfeccionándose y nutriéndose de la esencia cultural que dio origen a esta disciplina.
El recorrido comenzó en Sevilla, considerada la cuna del flamenco y símbolo de tradiciones profundamente arraigadas. Allí volvieron a encontrarse con la identidad artística que inspira su trabajo, participando además de instancias de aprendizaje y perfeccionamiento.
Posteriormente llegaron a Madrid, capital española y uno de los principales epicentros culturales de Europa, donde el flamenco también ocupa un lugar destacado en escenarios y espacios de formación que reúnen a artistas de distintas partes del mundo.
El viaje continuó por Toledo, conocida como la "ciudad de las tres culturas", donde convivieron históricamente cristianos, judíos y musulmanes. Sus calles medievales y su riqueza patrimonial permitieron a las viajeras conectarse con el contexto histórico que también dio forma al desarrollo del arte y la tradición española.
Luego visitaron Córdoba, ciudad atravesada por influencias romanas, islámicas y cristianas. Allí recorrieron la emblemática Mezquita-Catedral, además de patios y rincones históricos que reflejan la profunda herencia cultural andaluza.
Uno de los momentos más destacados fue la participación en la tradicional Feria de Abril de Sevilla, una de las celebraciones más emblemáticas de España. Durante esos días vivieron el flamenco desde adentro, compartiendo música, baile y costumbres locales. Incluso fueron invitadas a ingresar a una caseta privada, donde pudieron degustar gastronomía típica andaluza y experimentar de cerca el espíritu festivo sevillano.
Durante su estadía también recorrieron sitios icónicos como la Plaza España, el histórico Barrio de Santa Cruz, la Catedral de Sevilla y la Giralda. Además, visitaron el tradicional barrio de Triana, junto al río Guadalquivir, donde celebraron el encuentro entre el paisaje y el arte bailando sevillanas.
El itinerario incluyó destinos profundamente vinculados al flamenco como Jerez de la Frontera, considerada una de sus cunas artísticas, y Cádiz, ciudad costera reconocida por su alegría, su tradición musical y su conexión con los orígenes de este género.
Más adelante visitaron Málaga, donde la esencia andaluza se combina con el aire mediterráneo, y finalmente Granada, donde recorrieron la imponente Alhambra y vivieron experiencias artísticas en las Cuevas del Sacromonte, espacios emblemáticos para el desarrollo del flamenco.
Además del recorrido cultural, el viaje tuvo un fuerte componente profesional. En Sevilla y Granada participaron de cursos de perfeccionamiento y asistieron a reconocidos tablaos flamencos, donde disfrutaron espectáculos íntimos y auténticos que les permitieron profundizar su vínculo con este arte.
La experiencia fue definida como un viaje transformador, que reafirma su compromiso con la danza, fortalece su formación artística y renueva la inspiración para continuar creciendo y transmitiendo la pasión por el flamenco.