Desde el pasado 3 de junio comenzó la interrupción programada de la distribución de agua para riego en la cuenca del río Diamante, una medida que se extenderá hasta el 3 de agosto y que permitirá avanzar con trabajos de mantenimiento en toda la red hídrica.
Durante estos 60 días se llevarán adelante tareas de limpieza, reparación y acondicionamiento de canales e infraestructura vinculada al sistema de riego, con el propósito de garantizar un mejor funcionamiento de cara a la próxima temporada agrícola.
El inicio de esta etapa encuentra a la cuenca en una situación favorable desde el punto de vista de las reservas. Los embalses Agua del Toro y Los Reyunos presentan niveles de almacenamiento superiores a los registrados en años anteriores y se ubican cerca del 84% de su capacidad total.
Actualmente, ambos diques acumulan alrededor de 451 hectómetros cúbicos de agua, una cifra que supera los valores promedio históricos para esta época del año. De mantenerse las condiciones actuales, las reservas podrían acercarse al 97% de su capacidad antes del reinicio de las erogaciones para riego.
No obstante, los registros muestran que el caudal del Río Diamante continúa por debajo de los niveles habituales, aunque sin comprometer el estado general de las reservas.
La realidad es diferente en la cuenca del río Atuel, donde la disponibilidad hídrica es más limitada. Allí, la interrupción del riego se prolongará durante 114 días, convirtiéndose en la más extensa de la provincia. Además, los embalses El Nihuil y Valle Grande almacenan volúmenes inferiores a los promedios históricos y reciben aportes significativamente menores a los normales.
De esta manera, mientras el Diamante afronta el período de corta con reservas sólidas, el Atuel continúa bajo un escenario de mayor exigencia hídrica, lo que obliga a una administración más cuidadosa del recurso.