La escuela Pascual Iaccarini volvió a poner en marcha una de sus actividades más emblemáticas: la elaboración de aceite de oliva, una experiencia que permite a los estudiantes llevar la teoría al terreno y participar de un proceso productivo real.
Durante estas semanas, los alumnos trabajan con las aceitunas cosechadas en la propia institución y se involucran en cada una de las etapas necesarias para obtener el producto final. Desde la recepción de la materia prima hasta la extracción del aceite, los jóvenes conocen de cerca cómo funciona una planta elaboradora y adquieren experiencia práctica para su futuro profesional.
La propuesta forma parte de las prácticas formativas de la escuela y permite que los estudiantes roten por diferentes tareas, comprendiendo cada paso de una actividad que tiene gran importancia para la economía regional.
Con el equipamiento con el que cuenta el establecimiento, las aceitunas son procesadas y transformadas en aceite a través de distintas etapas de producción. Luego, el producto permanece un tiempo en reposo antes de quedar listo para su acondicionamiento y posterior comercialización.
En esta campaña, la variedad utilizada es la arauco, una de las más tradicionales y representativas de la olivicultura argentina.
Más allá del aprendizaje, el proyecto también tiene un impacto productivo. El aceite elaborado por los alumnos se ofrece a la comunidad, permitiendo visibilizar el trabajo que se realiza en la institución y generar recursos para continuar fortaleciendo las actividades educativas.