La segunda temporada de Love Is Blind Argentina volvió a convertirse en uno de los contenidos más vistos de Netflix desde su estreno, posicionándose rápidamente entre las producciones más populares de la plataforma. Conducido por Wanda Nara y Darío Barassi, el reality reúne a 32 hombres y mujeres que aceptan el desafío de buscar el amor sin verse cara a cara, en un experimento social que combina emociones, convivencia y decisiones que pueden terminar en el altar.
Entre las participantes de esta nueva edición estuvo la sanrafaelina Paula González Madreda, quien formó parte de esta experiencia internacional que fue grabada entre Ciudad de México, Puerto Escondido y Buenos Aires.
Paula es maestra jardinera y actualmente se desempeña como preceptora en la escuela Martín Güemes, de La Llave, una tarea que asegura disfrutar profundamente por su vocación por la docencia.
Dialogamos con ella, quien compartió cómo surgió la posibilidad de participar del programa, qué la motivó a asumir el desafío, cómo fue vivir el proceso detrás de cámaras y qué le dejó una experiencia que hoy sigue generando repercusión entre los espectadores argentinos. En la entrevista también habló sobre las emociones vividas durante el reality, las relaciones que construyó y cómo cambió su vida después de formar parte de uno de los programas más comentados del momento.
Sobre la decisión de anotarse en el programa, explicó que siempre fue una persona sociable y con ganas de vivir nuevas experiencias. "Siempre fui una persona muy extrovertida y abierta a conocer gente nueva. Además, soy de esas personas que todavía creen en el amor y lo romantizan. Me gusta pensar que las conexiones reales existen y que vale la pena arriesgarse por encontrar a alguien con quien compartir la vida. Tal vez por eso terminé aceptando el desafío de participar en Love Is Blind. Fue una oportunidad para salir de mi zona de confort y vivir una experiencia completamente diferente", relató.
Sin embargo, el experimento no terminó como esperaba. Paula reveló que, pese a mantener conversaciones con 16 participantes, nunca logró encontrar esa conexión especial. "En mi caso no hubo match. Descubrí que para mí el amor no es ciego. Me era muy difícil sentir algo por alguien sin verlo. Me sentaba en cada cita a escuchar una voz y no podía generar esa conexión que buscaba", confesó.
La sanrafaelina también habló sobre el detrás de escena del programa y recordó el trato que recibieron de los conductores. "Darío es exactamente como se lo ve en la televisión: muy extrovertido, muy gracioso y siempre haciéndonos reír. Wanda también fue muy amorosa. Los dos fueron los cupidos del amor durante toda la experiencia", comentó.
Respecto al proceso de grabación, explicó que la primera etapa se desarrolló íntegramente en México. "Viajamos los 32 participantes a México para grabar las citas. Todo el edificio de Love Is Blind está allá, por eso esa parte del programa se hizo en ese país", detalló.
Más allá del resultado, Paula asegura que la experiencia la marcó profundamente. "Fue realmente única e inolvidable. Es una aventura que se vive a flor de piel. Estábamos completamente aislados, sin celular y desconectados del mundo exterior. Eso hacía que cada conversación y cada emoción se vivieran con una intensidad muy difícil de explicar", sostuvo.
Otro aspecto que destacó fue el acompañamiento permanente del equipo de producción. "Detrás de cada momento había un enorme trabajo de producción. Siempre teníamos médicos, psicólogos y un equipo humano que nos contenía. Nos hicieron sentir muy cuidados durante todo el proceso, algo muy importante en un reality que implica tanto aislamiento y tantas emociones", señaló.
Finalmente, dejó abierta la puerta para volver a participar en un formato televisivo. "Volvería a vivir la experiencia de un reality. De citas quizás no, pero sí participaría nuevamente en otro programa porque realmente fue algo que disfruté muchísimo", concluyó.