La muerte de dos personas tras la caída de un árbol de gran porte sobre una camioneta en San Carlos volvió a poner sobre la mesa una preocupación que también atraviesa a San Rafael: el estado del arbolado público y la falta de mantenimiento de ejemplares que, en muchos casos, presentan un evidente deterioro.
El hecho ocurrió durante el fuerte temporal de viento del último fin de semana y dejó además dos personas heridas. En San Rafael, el episodio generó una inmediata reacción entre vecinos, quienes recordaron árboles secos, ramas de gran tamaño y ejemplares inclinados que desde hace tiempo son motivo de reclamos en distintos barrios.
La pregunta es siempre la misma: ¿quién controla esos árboles antes de que ocurra una tragedia?
Un debate que aparece después de cada temporal.
La historia parece repetirse. Cuando un árbol cae y provoca daños materiales o, peor aún, víctimas fatales, comienza una carrera por determinar responsabilidades. Si el árbol estaba sobre una calle o una plaza, si el accidente ocurre sobre una ruta, aparecen distintos organismos con competencia sobre el lugar. Mientras tanto, las familias afectadas quedan esperando respuestas.
¿El viento alcanza como explicación?
Las fuertes ráfagas de viento pueden provocar la caída incluso de árboles sanos. Sin embargo, especialistas sostienen que un ejemplar seco, enfermo o con raíces comprometidas tiene muchas más probabilidades de desplomarse durante un fenómeno climático.
Por eso, el debate no pasa únicamente por el temporal, sino también por las tareas preventivas: inspecciones periódicas, poda, extracción de árboles muertos y reemplazo cuando corresponde.
En distintos sectores del departamento son frecuentes los reclamos por árboles secos o de gran porte que permanecen durante años sin intervención. Vecinos aseguran haber realizado presentaciones para solicitar podas o extracciones sin obtener respuestas rápidas. Y cada vez que el pronóstico anuncia viento Zonda o fuertes tormentas, vuelve la incertidumbre.
Porque la realidad demuestra que el problema deja de ser ambiental para convertirse en una cuestión de seguridad pública. La tragedia ocurrida en San Carlos reabrió una discusión incómoda: la prevención casi siempre llega después del accidente.
Cuando ocurre un hecho de estas características comienzan los informes técnicos, las investigaciones y el intercambio de responsabilidades entre distintos organismos. Sin embargo, para muchos vecinos la pregunta sigue siendo la misma: ¿Cuántos árboles secos o deteriorados siguen esperando que alguien actúe antes de que ocurra otra tragedia?