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Mendoza y la cultura sísmica: la importancia de estar preparados antes de que ocurra un terremoto

Sabado, 15 de Agosto de 2026

Los recientes movimientos sísmicos de gran magnitud registrados en distintas partes del mundo como Venezuela, Colombia e Indonesia, volvieron a poner en debate la preparación de las sociedades frente a los terremotos. En Mendoza, donde la actividad sísmica forma parte de la realidad geológica de la Provincia, el desafío pasa no solamente por conocer el comportamiento de las fallas, sino también por mantener vigente una verdadera cultura de prevención.

En este contexto, dialogamos con el profesor en Sistemas de Información Geográfica, Gabriel Negreira, quien destacó la importancia de que la comunidad mantenga incorporados hábitos y herramientas que permitan actuar correctamente ante una emergencia.

Negreira remarcó que los simulacros cumplen un papel fundamental, especialmente en las escuelas, donde permiten que alumnos, docentes y personal conozcan de antemano cómo actuar ante un movimiento sísmico. Sin embargo, consideró que estas prácticas no deberían limitarse al ámbito educativo, sino extenderse a otros espacios de la vida cotidiana, como lugares de trabajo, instituciones, clubes y hogares.

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La preparación previa resulta clave porque, frente a un terremoto, los primeros minutos pueden ser determinantes. Saber dónde ubicarse, cómo protegerse y cuáles son las vías de evacuación permite reducir riesgos y evitar decisiones impulsivas durante una situación de emergencia.

El especialista también hizo hincapié en la necesidad de que cada familia cuente con un plan de contingencia. Definir previamente cómo actuar, establecer un punto de encuentro y saber cómo comunicarse con los integrantes del grupo familiar son algunas de las medidas que pueden facilitar la respuesta ante un evento de estas características.


A esto se suma la importancia de contar en los hogares con una mochila de emergencia preparada. Allí deberían reunirse elementos básicos que puedan resultar necesarios durante las primeras horas posteriores a un terremoto, especialmente teniendo en cuenta que podrían producirse cortes de servicios o dificultades para desplazarse.

La preparación también comienza desde la construcción. Negreira destacó la necesidad de que las viviendas y edificios sean levantados respetando las normas de construcción antisísmica y que los proyectos sean debidamente controlados y verificados por profesionales. Una infraestructura adecuada constituye una de las principales herramientas para disminuir las consecuencias de un terremoto.

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Mendoza se encuentra dentro de una región con una importante actividad sísmica debido al proceso de subducción de la placa de Nazca por debajo de la Sudamericana. Ese contexto geológico explica buena parte de los movimientos que se registran en el oeste argentino y en Chile. La provincia cuenta además con numerosas fallas geológicas activas, algunas de ellas ubicadas en sectores donde se desarrollaron áreas urbanas.

El último terremoto de consideración registrado en Mendoza ocurrió el 26 de enero de 1985, cuando un movimiento de magnitud 6,2 provocó importantes daños y dejó una huella que forma parte de la memoria sísmica provincial. Sin embargo, el paso de las décadas puede generar una pérdida progresiva de esa conciencia, especialmente entre las nuevas generaciones que no atravesaron experiencias similares.

Por eso, recuperar y sostener la cultura sísmica resulta fundamental. La prevención no implica vivir con miedo ni intentar anticipar cuándo ocurrirá un terremoto, algo que actualmente no es posible, sino contar con conocimientos, infraestructura y protocolos que permitan responder de la mejor manera cuando suceda.