Después de atravesar uno de los períodos más difíciles de su vida, Catalina Fernández volvió a San Rafael. A sus 9 años, y luego de pasar alrededor de un año entre Buenos Aires y Mendoza por su tratamiento, la pequeña empieza de a poco a recuperar aquellas cosas cotidianas que tanto extrañaba: volver a su colegio, reencontrarse con sus amigas y disfrutar de su casa y de su gente.
Cata es la niña sanrafaelina que fue diagnosticada con sarcoma sinovial cuando tenía 7 años y que, luego de atravesar distintas etapas de tratamiento, cirugías, quimioterapia y radioterapia, debió afrontar la amputación de uno de sus brazos. La cirugía se realizó el 2 de julio, después de que distintos profesionales coincidieran en que era la alternativa necesaria frente a la reaparición de la enfermedad.
Hoy, la historia empieza a transitar una nueva etapa. Por estos días, Catalina busca recuperar su rutina, aunque continúa bajo un estricto tratamiento y con los controles médicos correspondientes. Volver al colegio, compartir con sus compañeros y reencontrarse con sus amigas son parte de ese proceso de volver a la normalidad, siempre respetando las indicaciones de los profesionales que acompañan su recuperación.
En una charla con Cata y su mamá, Inés, ambas prefirieron mirar principalmente hacia adelante. Hablaron de todo lo que les tocó atravesar durante este último año, pero sobre todo de este presente que ahora disfrutan y de los proyectos que la pequeña tiene por delante.
Cata conserva intacta una enorme energía y muchas ganas de hacer cosas. Lejos de quedar definida por lo que le ocurrió, quiere seguir siendo una niña, jugar, compartir, crear y soñar.
Y entre esos sueños aparece uno muy especial: quiere convertirse en influencer.
Con su simpatía y espontaneidad, Catalina disfruta compartir parte de su vida en las redes sociales y sueña con que cada vez más personas conozcan su historia. Su mamá la acompaña en ese proyecto y creó un espacio donde pueden mostrar el día a día de la pequeña, sus avances y también sus intereses.
Pero Cata no solamente sueña con las redes. También tiene su propio emprendimiento de bijouterie. Con mucha dedicación, arma collares, pulseras y otros accesorios. Su pasión por crear comenzó hace tiempo y se convirtió en una actividad que disfruta especialmente. Incluso durante los momentos más difíciles encontró la manera de continuar con su emprendimiento: toma la tanza, coloca las piedras y, cuando es necesario, recibe ayuda para terminar las piezas.
La actividad no solamente representa una forma de entretenimiento para Cata. También le permite sentirse independiente, crear sus propios productos y disfrutar de algo que le gusta.
Durante la entrevista, tanto Catalina como Inés tuvieron palabras de agradecimiento para todas las personas que estuvieron cerca de la familia durante el último año. Amigos, familiares, vecinos y personas que conocieron su historia fueron fundamentales para acompañarlas en los momentos más difíciles.
No obstante la familia continúa necesitando apoyo para afrontar los gastos relacionados con el tratamiento y el proceso que sigue adelante. Uno de los objetivos es poder acceder a una prótesis que le permita a Cata desarrollar muchas de las actividades de su vida cotidiana con mayor autonomía, además de los tratamientos, gastos de estadía y alquiler en Mendoza debido a los traslados para los controles.
Quienes deseen colaborar con la familia pueden hacerlo a través de una transferencia al alias: todos.con.cata a nombre de María Inés Girotto, cada aporte suma.
Asimismo pueden seguir a Cata a través de su cuenta de Instagram, @lacatasoy, donde la pequeña comparte parte de su vida, sus proyectos y sus sueños. Ella asegura que está abierta a promocionar productos, marcas, comercios y eventos que le permiten desarrollar su deseo de llegar a muchas personas a través de las redes.
Fotos: gentileza José Moreno Fotografía